hue cittadele

Vinh Moc

Viajamos a Hue pura y exclusivamente para visitar su famoso complejo de túneles ¨Vinh Moc¨ que datan de la época de la guerra y fueron utilizados por muchos años como refugio antibombas, hogar, comedor, hospital y medio de transporte para aquellos que intentaban sobrevivir a la barbarie norteamericana.

Llegamos pasado el mediodía y luego de encontrar hotel para la única noche que nos quedaríamos, alquilamos una moto y salimos a recorrer algunas atracciones de la ciudad.

Empezamos por «La Citadele», la residencia imperial de los antiguos monarcas y sus familias, ubicada en el centro de la ciudad, declarada monumento mundial de la UNESCO. Un gran predio de más de 1000 años, amurallado, lleno de reliquias, urnas con cenizas de los antiguos gobernantes, templos y tronos enmarcados en una arquitectura típica vietnamita.

Arrancamos temprano al otro día, entusiasmados con visitar los tan esperados túneles. Al pedir asesoramiento en el hotel para que nos indiquen el camino, el recepcionista, con una cara de pena ajena, nos dijo que sería imposible llegar en moto y volver a la hora que debíamos tomar el bus, ya que si bien eran solo 110km, tardaríamos 4hs cada trayecto dado el estado y forma de las rutas. Totalmente frustrados y enojados por no haber comprado un tour, cambiamos el plan del día.

Improvisamos siguiendo los consejos de otros viajeros y visitamos una de las tantas tumbas de los emperadores que hay en las cercanías. Elegimos la más famosa, la de Khai Dinh, el último de los emperadores que dirigió el país desde 1916 a 1925. En su mausoleo ya se puede reconocer la influencia francesa en su arquitectura, sus paredes internas cubiertas de venecitas son obras de arte con relieve, colores y detalles.

De camino de vuelta nos topamos con un monasterio católico encubierto en una pagoda donde un amable monje nos hizo un tour interno, y nos contó su historia.

Sin visitar lo que fue en realidad el motivo de parada en Hue, seguimos camino a Hanoi. Una ciudad grande y sin mucho que ofrecer, pero sirve de base a los viajeros para tramitar visas, tomar vuelos internacionales, y visitar la mayor atracción de Vietnam: Halong Bay.

Halog Bay

Halog Bay es un “must do” en Vietnam, incluso uno de los paraísos naturales del sudeste asiático, autoproclamado como la 8va maravilla. Sin embargo, las empresas de turismo han sobre-comercializado y paquetizado el servicio, limitando al viajero independiente a una única forma de acceder, a través de una excursión de 2 días y 1 noche en un bote modalidad crucero donde los presupuestos empiezan en 100 USD y hasta 500 USD para los barcos más exclusivos, además de los add-ons, como las bebidas, no incluidas en el precio.  El marketing engañoso conlleva a que las opiniones de los viajeros no sea satisfactoria debido a que cada cueva, playa y spot está contaminado de botes y turistas, el agua en donde se hace snorkell está sucia, las habitaciones y comida dejan que desear derivando en un servicio generalmente malo.

Nosotros habíamos hecho una excursión similar en el sur de Tailandia, además llovía a cántaros y el pronóstico se extendía de igual modo por varios días, asi que, decidimos no visitar el tesoro del norte de Vietnam.

Para quienes lo visiten, infórmense muy bien de experiencias de otros viajeros y no se dejen engañar por folletos con fotos viejas.

Boats tour Halong Bay, one of Southeast Asia’s most popular attractions © Digitaler Lumpensammler / Getty Images

Hanoi en moto

Mientras procesábamos la rush visa de China, aprovechamos para recorrer en moto la ciudad y algunos lugares de interés como el Templo de la literatura y el Water Puppet Show. Éste último como su nombre lo indica es un espectáculo de títeres en el agua con música en vivo, digno de ver, entretenido y atrapante.

Por las noches salímos a comer a los puestitos callejeros, con sus mesitas bajas en la vereda y su cerveza tirada de USD0.15. La primera noche la compartimos con una pareja de españoles, con quien cenamos e intercambiamos experiencias hasta que ellos debieron partir al aeropuerto de regreso a casa.

Así como así nos despedimos de Vietnam. Un país que nos encantó y definitivamente volveríamos. Llenos de entusiasmo, y sin querer restarle más días a nuestro próximo destino, tomamos el tren nocturno hacia el Gigante de China.

Lee la nota de introducción y llegada a China Aquí

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