Llegamos a Dalat por recomendaciones. Un destino montañoso al Oeste de Vietnam donde solo los locales vacacionan y la mayoría de los turistas lo saltean de su ruta convencional. Una oportunidad perfecta para hacer una experiencia vietnamita auténtica que no podíamos desperdiciar. El lugar nos fascinó. De por si fue un descanso de las altas temperaturas que nos venían vapuleando durante 3 largos meses en Asia. Por fin tuvimos la chance de darle uso a las camperas que venimos cargando e incluso dormir con frazada.

Tuvimos la suerte de llegar en fin de semana y ver la ciudad con mucha vida. Un hermoso lago en el medio de la ciudad es el centro de atracción donde se puede ver la gente en gansos a pedal o en tricicletas por sus alrededores. Un gigantesco mercado local a unos pocos metros está plagado de exquisitos productos regionales, granos de café, flores, frutas y verduras de primera mano. Puestos callejeros te esperan en cada esquina con unas banquetas y mesas bajas reemplazando el chocolate caliente, con leche entera, de almendras o de soja calentándose en unas megas ollas que revuelven a menudo.

En nuestra corta estadía visitamos una casa que se volvió famosa por su arquitectura bizarra creativa/controversial que a su vez funciona como hotel donde ya algunos eligieron pasar su noche de bodas.

Desde el límite de la ciudad un teleférico nos llevó a la cima de una montaña con una hermosa vista panorámica y donde se encuentra alojado un monasterio.

Famosa por las flores, la ciudad cuenta con un hermoso parque perfectamente cuidado al costado del lago con sublimes arreglos florales, y plantas a las cuales vale la pena dedicarle unas cuantas horas.

Con una moto alquilada nos fuimos hasta una montaña cercana con múltiples atracciones. Desde ascensores, cataratas, y teleféricos hasta una montaña rusa donde vos controlas tu propio carro. Nada fuera de serie. En el camino de vuelta planeamos visitar una fábrica de gusanos de seda, pero debimos cancelarlo debido a la tormenta que se nos vino encima. No importa! Ya habrá otra oportunidad.

Luego de 2 días de disfrutar de esta extraña temperatura, ya estabamos listos para volver a la playa en Nha Trang.