Coober Pedy

Ansiosos por retomar las carreteras, nos despertó un llamado telefónico de una agencia de reclutamiento especializada en trabajos en el Outback*. Nos entrevistaron en el transcurso de ese día, mientras manejábamos destino a Perth, y al cabo de unas horas nos confirmaron que teníamos el trabajo; avanzamos por la misma ruta en la que estábamos con un desvío clave… tomar la salida hacia el ¨Red Center¨.

No teníamos mucha noción de adónde íbamos, pero la oferta sonaba tentadora, el desafío interesante y la desesperación por conseguir trabajo no nos dio lugar a dudas. Consultamos nuestra guía de viajero (lonely planet) para conocer la ciudad de destino, a la cuál describe de la siguiente manera:

¨Aberración de desolación humana, entre abrasadoras llanuras áridas que se convierten en infinitos agujeros y pilas de tierra generados por mineros en busca de ópalos. Atrae a miles de turistas a pesar de los enjambres de moscas, la falta de árboles, los días de 50° en verano y las noches bajo 0° en invierno. Los escombros oxidados en el frente de las casas te hacen pensar que llegaste a la tierra de la chatarra”.

Con un comentario no muy alentador seguimos viaje, mientras las carreteras se volvían despobladas y la vegetación se iba tornando rojiza hasta desaparecer por completo en llanuras que llegaban más lejos de lo que uno puede ver.

Tardamos un total de 4 días en recorrer los 2000kms que nos separaban de Coober Pedy y sorpresivamente nos encontramos con un pueblo en el medio del desierto mucho más grande de lo que nos imaginábamos. Alrededor de 2000 personas y 44 nacionalidades habitan este apasionante lugar, que se caracteriza por ser el mayor productor de Ópalos del mundo y el más cosmopolita de Australia.

Si bien su origen fue minero, y tuvo su auge en los años 80, hoy es un destino turístico imperdible, de camino a una de las mayores atracciones de Australia: Uluru, Ayres Rock o el Red Center como algunos lo suelen llamar. Se destacan atracciones como un auto-cine, campo de tiro, cancha de golf de tierra, iglesias, hoteles, restaurantes y bares subterráneos, sin contar los atardeceres indescriptibles y las noches inmensamente estrelladas.

Otra particularidad del lugar es que muchos de los habitantes viven en los llamados ¨doug out¨, absolutas mansiones subterráneas de hasta 400 m2 se esconden dentro de las colinas donde sus dueños disfrutan de una temperatura constante de aproximadamente 20 grados todo el año sin importar el duro clima exterior que los azota.

Finalmente conocimos a Jaques, un francés recién incorporado como gerente de operaciones de Desert Cave, el hotel más prestigioso del lugar, que amablemente nos ofreció pasar una noche en una de las habitaciones subterráneas del hotel para que tengamos una experiencia auténtica de nuestro futuro lugar de trabajo.

Al día siguiente nos ubicaron en una habitación de un hotel cercano, donde tenemos una habitación privada con heladerita y baños y cocina compartida. Nos dieron los uniformes y nos informaron nuestros puestos de trabajo: Franco, como siempre, encargado del bar y de la sala de juegos y Sabrina ¨all-rounded¨ o ¨un poco de todo¨ (Limpieza, moza, vendedora, etc…), como el resto de los habitantes del pueblo que tienen al menos 3 roles o puestos de trabajo.

 

*Nombre que los australianos utilizan para denominar a las zonas remotas, alejadas de las ciudades y mayormente áridas.

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