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Annanpurna Trek

Un vuelo corto de poco más de una hora nos dejó en Katmandú, la ciudad más grande e importante de Nepal que alberga también su centro histórico y cultural. Durante el viaje en taxi desde el aeropuerto buscamos vestigios del reciente terremoto que azotó al país, pero a simple vista no divisamos ningún daño; sin embargo no paso desapercibida la espesa nube de contaminación que nos rodeaba y nublaba la visión.

Pasamos los primeros días refugiados en el área de Thamel, una pequeña parte de ciudad destinada al turismo, donde el caos de tráfico parece reducirse a unos pocos autos y motos. Sus calles tienen una seguidilla incontable de negocios de ropa trucha de outdoor, accesorios, souvenirs, mapas, etc., que se mezclan con agencias de turismo, panaderías, restaurantes locales e internacionales, bares, hoteles y bed&breakfast. Disfrutamos de los lujos mundanos y la variedad de alternativas que ofrece esta gran ciudad occidentalizada mientras limábamos los detalles para cumplir nuestro principal objetivo en Nepal: Caminar los Himalayas.

Una mañana cuando estábamos saciados de esa vida, nos subimos a un bus local para mudarnos a Pokhara, el segundo lugar más turístico ubicado a unos 200 kms de distancia y 8 hs de camino de montaña entre empinadas colinas de arroz de donde aparecían de repente pequeñas aldeas. Esta ciudad es bellísima, rodeada de montañas junto a un gran lago con hermosas vistas y picos nevados, también cuenta con una amplia oferta de actividades al aire libre que incluyen parapente, rafting, paseos en bote, mountain bike, etc. Así mismo, es el punto de inicio de las caminatas al área de conservación que encierra al Annanpurna, uno de los tantos picos que conforman el cordón montañoso de los Himalayas.

Dos noches no fueron suficientes para disfrutar de Pokhara, pero aun así madrugamos para subirnos en un bus local y luego en un jeep que nos llevó por precipicios hasta un pequeño poblado donde comenzaba nuestra caminata “Annanpurna Circuit”; el más largo y dificultoso que comprende 150kms de longitud y se realiza en un promedio de 10 días caminando entre 5 y 8 horas diarias.  Se asciende de a 500 metros diarios aproximadamente para evitar el mal de altura o apunamiento y hasta llegar al pase más alto llamado Thorong-La Pass.

La aventura comenzaba…avanzamos por el camino siguiendo el río junto al valle. Pequeños arcos cubiertos de banderines con la frase ¨om mani padme hum¨ (mantra del budismo tibetano) y una seguidilla de ruedas de oraciones indicaban la entrada a las pequeñas villas tradicionales donde no había más que un puñado de casas que funcionan como hoteles con todas las facilidades básicas y un menú a base de sus cosechas de harina, maíz, y lentejas (dhal),y en algunos lugares hasta contaban con carne de Yak (*). Pasamos los días atravesando cosechas de flores y vegetales, bosques, cascadas, ríos, y selva. La vegetación paso de ser espesa y tropical, con mariposas multicolores y arboles florecidos, a semiárido donde lo verde comenzó a reducirse a solo pinos y hasta desaparecer gradualmente en un clima alpino donde solo sobreviven yuyos espinosos que crecen como hierbas salvajes entre las piedras y empezaban a asomarse gigantescos picos nevados por detrás de las montañas.

Las energías se agotaban día tras día, el sol del día se volvía más intenso y el frio de la noche más congelante, las piernas pedían a gritos dejar de caminar y la falta de oxigeno se hacía presente produciendo mareos, y nauseas. Hasta que llegamos al cruce y punto más alto del recorrido: 5416 metros de altura. Desde aquí en adelante todo fue más sencillo y en bajada, avanzamos más rápido, el esfuerzo fue menor y los síntomas de la altura comenzaron a desaparecer. Luego de 10 arduos días de caminata festejábamos haber cumplido nuestro objetivo como un triunfo, y lo celebramos con una hamburguesa de Yak y una cerveza local sabor a sabayón que se toma caliente: la Tongba.

Decidimos entonces que ya era tiempo de volver a la civilización y seguir camino; cargando con cansancio acumulado y partes del cuerpo adoloridas pero una sonrisa gigante dibujada en nuestras caras y habiendo vivido una de las mejores experiencias de nuestras vidas.

De camino de vuelta, hicimos una parada estratégica para practicar rafting en el río Trisuli donde durante poco más de 2 horas y acompañados por una tripulación de 2 asiáticas, sorteamos rápidos de distintas categorías que nos volcaron, nos tiraron de la embarcación, y nos obligaron a saltar del barco agarrados a una soga. Muy divertido!!! Luego seguimos camino a Katmandú, esta vez decididos a visitar sus principales atracciones, pero lamentablemente encontramos solo las ruinas y vestigios de lo que habían sido construcciones milenarias destruidas por el terremoto que azotó al país a principios del 2015. Sin embargo recorrimos estos sitios que esconden miles de leyendas y aun guardan ese misterio en el aire. Afortunadamente, en el palacio real, que aún sigue en pie, pudimos ver con nuestros propios ojos a Kumari, una pequeña niña que según las creencias locales fue seleccionada divinamente desde su nacimiento para alojar la reencarnación del Dios Taleju, convirtiéndose en el único Dios viviente en la tierra. Se asomó a la ventana por unos pocos segundos, miró desde arriba a la multitud que la observaba y desapareció.

Nuestros planes de estadía para Nepal eran muchos más extensos, pero fue casualidad que estuviésemos allí para un día histórico donde tras medio siglo de lucha, Nepal declaro su nueva constitución que los volvería soberanos formando un estado federal. Fue así que aquella noche muchos de los habitantes, incluidos nosotros, salieron a festejar a las calles a bailar, a prender velas, y a tirar fuegos artificiales, mientras que tribus y grupos étnicos minoritarios hicieron huelgas y salieron a cortar las calles y las rutas. Se declararon 2 días feriados que nos impidió trasladarnos entre ciudades y nos tuvimos que quedar anclados en Katmandú más de lo planeado. Al tercer día parecían haberse apaciguado las aguas, aunque rondaban rumores que las protestas iban a incrementarse e iba a haber violencia en las calles, asique decidimos que era momento de movernos. Afortunadamente logramos subirnos a un colectivo con destino a Darjeeling, India; pero como ya lo preveían las autoridades, las rutas estaban cortadas por manifestantes y tuvimos que esperar más de 20 hs hasta la llegada de la policía que nos escoltó de noche para pasar entre la multitud. Finalmente, ya de mañana cruzamos a pie el puente que funciona como frontera con dicho país.

En esta ciudad del Noreste de India pasamos unos días con mucha lluvia y nublado, a tal punto que parecíamos estar en una constante nube. Darjelling es la estación de montaña más antigua de la India y cuna del mejor te del mundo y a pesar de su belleza natural, el clima nos hizo escaparnos y volver a donde empezamos: Kalkota, una mega ciudad desde donde salía nuestro vuelo. Allí conseguimos una excelente oferta en un hotel de lujo en donde descansamos y comimos todo lo que sabíamos que extrañaríamos de la gastronomía hindú.

Lamentablemente no logramos involucrarnos tanto con los Nepalies, en general son personas muy introvertidas que basta con mirarlos o hablarles para notar una tranquilidad inclaudicable que los inunda. La mayoría son profundamente creyentes en el budismo pero no lo profesan, sino que lo practican internamente en su forma de pensar o actuar. Sin embargo tienen algunas creencias y practicas chamanicas que incluyen amuletos protectores, mantras, ruedas o ritos oportunos. Físicamente tienen rasgos orientales, pero su piel oscura deja claro la mezcla que se produjo entre hindúes y tibetanos, quienes se amontonan en las montañas del norte.

La gastronomía en general no tiene nada de especial (para nosotros). Su dieta diaria está conformada por sopa de vegetales, lentejas, arroz, noodles o momos. A nosotros nos resultaba soso y con falta de sabor, pero hicimos el esfuerzo, siempre que pudimos, para comer platos locales y buscar nuevos sabores.

No fue un país de paso, su riqueza histórica y cultural sumado a su belleza natural  hizo que valiese la pena la visita.

(*)Una especie de mitad vaca mitad búfalo que vive en las montañas y los locales lo usan como transporte de mercadería, su leche para hacer un queso de sabor fuerte, lana, cuero y carne.

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¿Que podemos decir de India? ¿Cómo explicar semejante explosión de acontecimientos? India es un país maravilloso, donde confluyen originales culturas y religiones, pero el viajero independiente sufre un acoso incesante por parte de estafadores, empresarios deshonestos, vendedores, mendigos, pedigüeños e individuos de toda calaña que tratan de engrupirte a cada paso que das, especialmente en las grandes ciudades. Pero no podemos culpar al ciudadano, a sus gobernantes o funcionarios sino que hay una importante responsabilidad del turista ignorante o irresponsable, que hace que las zonas más visitadas sean a su vez las más corrompidas. Así como los lugareños, cada turista necesita del poder de Ganesha o Hannuman (Dioses Hindúes) para sobrevivir en este país de realidad paralela. Planteamos a continuación situaciones que vivimos y nos sorprendieron durante los 2 meses que recorrimos la India.

(Vale aclarar que no desestimamos la fe ni nos mofamos de su religiosidad, que aceptamos y admiramos con asombro su cultura; pero en una mente objetiva y en dos personas ateas, es muy difícil de hacer caber.  Por otro lado, hemos solo recorrido la parte norte del país y nos basamos en nuestra experiencia sin meter a todos en la misma bolsa).

  • La fe mueve millones: Gente pobre que no satisface sus necesidades básicas, ofrenda a diario cantidades de dinero a imágenes religiosas, piedras, templos y gurúes, como también a señores reconocidos como “iluminados” que recaudan montañas de dinero de fieles en situación de pobreza extrema. En casi todas las ciudades hay de 3 a 10 “templitos/estatuitas” por cuadra.
  • Rubio? Tez blanca? Ojos claros?, sos Brad Pit: Lo que se ve en la película Slumdog millionaire es real (quien no la vio por favor hagalo!). Lo vivimos reiteradas veces. Se armaban filas de indios para sacarse fotos con nosotros, nos perseguían por autógrafos y nos daban niños upa para retratarnos como estrellas. 
  • Convivencia Humano-Animal: Las calles no están solo abarrotadas de vehículos de 2, 3, 4 y mas ruedas sino que es también un zoológico al aire libre (vacas, burros, cerdos, cabras, – perros, ardillas, ratas) sumado a peatones que caminamos por la calle frente a la ausencia total de veredas en casi el 99% de las ciudades.
  • La vida tal como la ves: Todo sucede al aire libre, expuesto y sin inhibiciones. La gente se baña en la calle, los peluqueros instalan sus “barberías y salones de belleza” en alguna vereda (si la hay), se duerme, se cocina, se amasa, se pilla, se caga y se lavan los dientes. También funciona de carnicería, mercado, zapatería, sepelios y otros oficios.
  • Agua mineral Natural de Manantial ¿?: Fieles de toda india se sumergen, beben y cocinan con el agua del 2do río más contaminado del mundo (basura, excremento y cenizas o huesos de muertos) por ser el sagrado Ganges. Además, es el 2do río más grande del mundo y el Banco Mundial lo llama “la gran alcantarilla” por la cantidad de residuos que recibe. Hemos dormido en sabanas de hostel lavadas con este agua y fregadas en las escalinatas del Ganges.
  • El falso estudiante: “Hello my friend…” se escucha a un costado; un joven “estudiante” quiere conversar con vos para practicar su inglés o terminar su tesis; o es tan bueno que trabaja para una universidad famosa y quiere ayudar a marcar tu camino…Como quien no quiere la cosa, terminarás en un negocio viendo souvenirs o pañuelos, donde compres o no, le da comisión a los “escolares”.
  • La oficina de turismo “oficial”: Agencias con carteles que dicen ser oficiales del gobierno y te dan información falsa con precios triplicados, asegurando ser la única opción disponible en toda la ciudad, pero siendo nada más que oficinas clandestinas.
  • Por tu jeta 20 dólares: Los precios diferenciados para indios y turistas son ridículamente exagerados: no solo en entradas a sitios históricos o monumentos sino que también en transporte público, taxis o hasta la mismísima botella de agua. Tu cara determinará el precio… si te ves europeo te tiran un  “cien” de una…si sos yanqui o australiano unos “ciento veinte” seguramente…a nosotros los Sudacas ni nos reconocen, aunque nos tiran un “noventa”….Eso si, cuando decimos “Messi” y ubican a Argentina…logramos ablandarlos….el segundo truco es hablarles un poquito de nuestra economía y política… nos bajan el precio inmediatamente, apelamos a la lastima.
  • Que difícil ser mujer: La mayoría de las familias es de clase baja y cuenta con ingresos mensuales menores a U$D90 (Salario de un enfermero, o recepcionista; generalmente la mujer no trabaja fuera). Tanto éstas como otras familias de distintos rangos sociales, para casar a una hija deben pagar una dote que arranca en U$D10.000 , el dinero se entrega a la familia del novio ya que recibirán en su hogar a la nueva ama de casa; para abonar dicha suma, varios sacan créditos o venden todo lo que tienen. Derivado de lo anterior, la identificación del sexo previo al parto está totalmente prohibida en la India para evitar el aborto de las nonatas mujeres, hecho que sigue sucediendo de modo clandestino.
  • Si no te cago no trabajo!: Usualmente sucede con los taxis motorizados (Auto Rickshaws) que cuando les discutís el precio porque sabes cuánto realmente cuesta, prefieren perder el viaje antes que cobrarte lo que realmente vale. Las diferencias de precio entre locales y extranjeros llegan a ser de hasta 40 veces más. Esto sucede porque otros turistas con un presupuesto más holgado, ni se gastan en regatear y pagan de una el primer precio mencionado, total ¿que les hace U$D5 más o U$D5 menos? Para nosotros un día más en la India.
  • La flor hecha de panda bañado en oro: En ciudades religiosas, templos o ríos en donde los creyentes dejan flores o velas en su honor, gente amable se te acerca y te da un puñado de ofrenda para que participes de dicho ritual. Apenas lo agarras y ofrendas, perdiste unos cuantos dólares, porque hasta que no les des el dinero que te piden (que nunca antes mencionaron y reclaman una suma significante) no te dejarán en paz.
  • La ley del vale todo: Para ganarse 20 rupias extras (U$D 0,30) muchos restaurantes, kioskos o vendedores ambulantes están dispuestos a rellenar de la canilla las botellas de agua y vendértelas como nuevas sin escrúpulos de intoxicarte. Hay quienes las rellenan con aguja, otros quienes pegan de nuevo el plástico sellador que traen las botellas en India y algunos te la dan asi nomás total muchos ni controlan. Las etiquetas de la misma botella piden al consumidor que una vez finalizado el contenido, las destruyan o arranquen la etiqueta para evitar el rellenado.
  • Dieta balanceada: La basura y excremento por doquier es un hecho obvio, pero ésta junto con las bolsas de plástico llenas de basura, son además la base de la dieta diaria de las vacas sagradas que andan libres por la ciudad.
  • En dólar Blue? Rupias? Libras o Yuenes? Otra clásica de los ingeniosos estafadores se trata de establecer un precio sin estipular el tipo de moneda:

-Cuánto sale? –Preguntas amablemente…
-Cien!- Te responde el vendedor.
– Wow, que barato, dale!- comentas creyendo que sos el mejor regateador del mundo!.
Al finalizar el paseo, le pagas las cien rupias hindúes (equivalentes a U$D1,30) y te dicen: -No querida!! Eran cien dólares no cien rupias!-.

Y bue….andá a discutir… Hay que negociar My Friend.

  • Los taxis, los mejores narradores de versos: Al llegar a una nueva ciudad, te subís a un taxi o Autorickshaw y le decís la dirección a la que vas; los conductores, sacan su Shakespeare interior y empieza la parolata: “No, my friend, tu hotel se incendió la semana pasada”; “hay un festival y cortaron la calle, imposible pasar”; “ese hotel ya está lleno” o “lo movieron de lugar, ahora queda a 2 horas de aca”. Moraleja: Tu hotel sigue donde estaba y está abierto, pero te inventan de todo para poder llevarte a uno que ellos conocen y en donde tiene comisión.
  • Algun taxi Non-Stop por favor? Algunos taxistas, extrañamente, te ofrecen un precio considerablemente bajo y te crees que al fin respetan al turista y te dicen el precio local, el real! Pero no…que ingenuos…El trayecto en realidad es una excusa para bajarte en algunos negocios en donde ellos recibirán comisión a cambio de tu tiempo.
  • Pisar caca debería dar buena suerte…? Si!, toda la ciudad está repleta de bosta, pero siendo precavido podes evitar pisarla…aún así, tenes chances de que aparezca bajo tu calzado y aparece tan rápido como un repentino limpiador de zapatos que al finalizar su trabajo te cobrará unos cuántos dolaresillos por su doble labor: el de tirarte la bosta y también limpiarla.

En fin…hay miles de cosas que jamás entenderemos de aquí, muchas simplemente no tienen explicación o su origen está basado en la fe divina que no profesamos. Por eso tratar de explicarla es tarea imposible. 
Podemos decir mil de cosas sobre este país, excelentes, buenas, malas y terroríficas…pero decir algo como «es el mejor lugar» o “es el peor del mundo” no son más que opiniones subjetivas; solamente sabrás qué te genera la India cuando la vivís por vos mismo. Un viaje es, al fin y al cabo, una incógnita, y como cada uno se hace distintas preguntas antes de viajar, no existe una sola respuesta y ninguna de ellas será tampoco jamás acertada. Uno debe experimentarlo, debe abrir su mente y sorprenderse con cada paso. La India simplemente hay que vivirla. Namasté. 🙂

Tomamos un vuelo turbulento por sobre los picos nevados con destino al extremo noreste del país para reencontramos con el último integrante que completa el clan: El ¨tío Carlitos¨, que se nos unía desde Israel. Aterrizamos en Leh, que es el último pueblo de mayor envergadura en el mapa de India, una pequeña ciudad ubicada a 3500 metros de altura, en la frontera con El Tibet (y) China; allí donde los límites aun están en disputa y la zona está altamente militarizada.

Los dos primeros días fueron de aclimatación, es que la altura y el clima árido-alpino nos generaban un apunamiento terrible con jaquecas, nauseas y cansancio.  Con la ayuda de medicación, descanso y mucha agua logramos acostumbrarnos y pudimos empezar a disfrutar este hermoso destino.

Aquí tuvimos el primer encuentro con los refugiados tibetanos y su cultura. Dado a su cercanía con el Tibet y gracias a la hospitalidad del gobierno Indio, miles de perseguidos por la tiranía china cruzaron los Himalayas para instalárse con sus familias y sus tradiciones. Su cultura resulta ahora omnipresente y transmite una paz contagiosa que dan ganas de convertirse al budismo.

Introduciéndonos también en una nueva gastronomía, nos hicimos asiduos a un restaurante local/tibetano donde degustamos los Momos (empanaditas hervidas al vapor rellenas con verdura, pollo o búfalo) y el Thukpa (Sopa de vegetales y fideos anchos). Si bien no compite con los sabores y especias Hindúes, fue una nueva experiencia culinaria. El Tío Carlitos, que es experto en restaurantes y comida de todo el mundo, fue un nuestro líder gastronómico.

Desde la ciudad de Leh recorrimos el área de Nubra Valley. Para acceder, tuvimos que atravesar en auto el paso motorizado más alto del mundo (Khardungla Pass – 5800mts.) en donde no está permitido quedarse por más de 20 minutos como medida preventiva para la salud. Unos metros más abajo visitamos pequeñas villas  de montaña que parecían sacadas de un relato bíblico. Un oasis verde posando en las áridas laderas de las escarpadas montañas. Construcciones a base de piedra y madera detenidas en el tiempo donde sus habitantes aun viven en comunidad como en la época medieval, luciendo sus vestimentas tradicionales y acarreando en sus espaldas alimentos para animales, rocas para la construcción o parte de su cosecha. Sus humildes posadas exhiben al frente pequeñas huertas de trigo, avena, maíz y otros vegetales para autoabastecerse o almacenar para pasar los 6 meses de nieve en los que se mantienen refugiados en el interior de su hogar calentados con salamandras a leña. Los alrededores de las aldeas están dominados por antiguos monasterios budistas, e incontables estupas ubicadas en lo alto de las laderas.

Un trekking de 2 días nos llevo por el hermoso y árido cordón montañoso de los Himalayas;  por las noches nos hospedábamos en casas de familia que proveían cama (colchón en el suelo) y comida. Los baños consistían en un agujero de tierra compartido y la cadena no era más que una pala; las duchas, por otro lado, eran baldes de agua fría acumulada que no incitaban a higienizarse. Pero a pesar de la ausencia de lujos, y gracias a la paz interior de la gente, logramos relajarnos y conectarnos con nuestro lado zen.  Uno de los albergues destacables fue “Toro Guest House”, una casita insignificante por fuera pero con un gran tesoro adentro: Titi (el dueño del lugar y un referente en la villa y de la vida). Un anciano tibetano que respondió a todas nuestras dudas sobre el budismo y  quien explicaba todo con anécdotas y moralejas. Incluso cuando planteábamos objeciones frente a sus creencias, supo con inteligencia darnos lecciones de vida.

Lastimosamente el fin llego para este hermoso pedazo de planeta y volamos al siguiente destino: Manali, un pequeño pueblo de montaña con estilo hippie, bastante occidentalizado pero muy relajado. Este es el hub para las distintas actividades de la zona y la mecca centro vacacional especialmente para israelíes; a tal punto  que los restaurantes servían comida hebrea y sus menues y carteles estaban traducidos en su idioma. Fueron ellos quienes lo convirtieron en lo que es hoy y son ellos los principales visitantes. Nuestro equipo veterano no mechaba con la onda del lugar así que pasamos aquí solo 2 días, incomodados un poco por la juventud liberal y otro poco por el constante humo de marihuana que invadía cada sitio.

En un auto privado nos mudamos al área de Kasol, más específicamente a la pequeña aldea de Tosh.  Aquí no hay más que montaña, unas pocas casas y un puñado de hoteles, pero además del turismo y la naturaleza, su actividad principal es la cosecha y venta de marihuana a los extranjeros que la visitan en general para conectarse a la onda Bob Marley. Visiblemente es un comercio furtivo, ya que todo verde a nuestro alrededor eran plantas de marihuana que duplicaban nuestra estatura. Nos unimos a la honda Hippie y  aunque sin ayuda de estupefacientes, nos relajamos y disfrutamos de los alrededores, incluyendo caminatas a cascadas y pueblos aledaños.

El anteúltimo destino juntos fue, por acuerdo mutuo, Darhamsala. Centro turístico y espiritual que acoge la mayor cantidad de tibetanos en exilio, y es también hogar del Dalai Lama (Leader espiritual de los budistas del Tibet). Aquí nos hospedamos en la parte alta de la montaña, en un pueblo llamado Bagshu que parece estar flotando entre las nubes. Un lugar tranquilo con muchas opciones de cursos cortos como por ejemplo de cocina india, yoga, reiki, música, macramé y más, que invita a los visitantes a quedarse por largo plazo. Pero nosotros estuvimos solo 4 días, y durante ellos recorrimos Daramkot, varios templos tibetanos, mercados, plantaciones y fábricas de té.

Finalmente regresamos a Delhi, último destino de esta aventura juntos. Allí nos dedicamos a revolver góndolas entre los pequeños negocios de alrededor buscando regalos que llevar de recuerdo. Decepcionantemente, la mayoría de los souvenirs eran de una calidad extremadamente baja así que optamos por invertir el dinero en lo que más nos gustó de la India: La comida. Brindamos por un hermoso viaje juntos y llegó la hora de despedirse. Cada uno tomo su vuelo con diferente destino. Richard y Carlitos de regreso a su hogar y nosotros dos seguimos la aventura en el país vecino: Nepal.

Taj Mahal Agra India

En un tren nocturno de 18hs dejamos la provincia de Rajasthan para llegar a Delhi y encontrarnos con “Richard” (Papá de Sabrina). Estábamos inquietos, no sabíamos cómo podría reaccionar al viajar por primera vez a un país asiático…y empezar por India era un gran desafío… Para nuestra sorpresa, su primer reacción fue de gusto, de fascinación por lo distinto, por los colores y las vestimentas; se sumó fácilmente a nuestra pasión por la comida Hindú y se acostumbró velozmente a desconfiar de todos los que con un “Hello my friend” se acercaban a vender algo a un precio inflado.

Esquivando el tráfico y regateando con los auto-rickshaws, recorrimos las principales atracciones de la capital. Visitamos el fuerte rojo, que fue una decepción tremenda luego de haber visto  construcciones muchísimo más interesantes; el Main Bazar, lleno de hoteles, restaurantes y negocios que venden artesanías, ropa y todo tipo de chuchería y el mercado de especias en donde compramos condimentos varios para agasajar familia y amigos a nuestro regreso en Argentina.

En busca de qué más visitar, investigamos en Tripadvisor cuál era la mayor atracción de Delhi, y numero 1 aparecía el templo de Swaminarayan Akshardham (que por su complejo nombre, lo denominaríamos de aquí en adelante  con sobrenombres como “sabaranda noseaguanta”, “Sabaranda sintarain”, “saminaranda wanda” y otros…). Esta terminaría siendo la mayor anécdota del viaje en familia.

A medida que nos acercábamos a la entrada, nos fascinaba la mega infraestructura, la seguridad, la limpieza y los millones de dólares invertidos en ese templo moderno. No sabíamos que era, nos sentíamos en Disney Land, estábamos confundidos pero seguíamos a las masas.

La entrada era totalmente gratuita, pero habían 3 atracciones pagas que decían transportarte por India, su cultura y sus paisajes, así que decidimos comprar el ticket para todos los shows súper entusiasmados! El primer entretenimiento era un recorrido por varias salas con escenografía impresionante y marionetas mecánicas que narraban la historia de una persona sabia y milagrosa… Pasamos así por casi 10 salas…y ya hartos y confundidos salimos creyendo que se trataba de la historia de Budha. Al consultar, nos dijeron que todo este circo era para el “Budha Moderno”… (¿mmm..?) El siguiente ticket nos llevaba a un recorrido en bote por la historia de éste ser milagroso y no dejaban de hablar de él como un ser superior al que había que idolatrar y dejar donaciones.
Entre carcajadas de desconcierto frente a tal lavado de cerebro, dimos la última chance a la película en pantalla gigante…pero una vez más, un video macabro intentaba obligarnos a amar al nuevo Lider…. Con miedo a levantarnos en medio de la película y ser iluminados y cuestionados, nos escapamos a hurtadillas sintiéndonos en la secta de Los Movimentarios de los Simpsons. Para hacer valer nuestro tiempo, presenciamos un show de luces acuaticas en el que multitudes de hindúes gritaban emocionados y alababan al nuevo Dios… Nos fuimos con sentimiento de pena ajena y para no irnos con las manos vacías, entramos al templo propiamente dicho. Estaba bañado en oro, tallado en mármol y relucía con lujos y cajas de donaciones repletas de billetes… A pesar de nuestra sensación de amargura frente a una secta que lava el cerebro de gente humilde, que se abusan de la fe de los ciudadanos y que gastan miles de millones de dólares para mantener esa pantomima mientras a sus alrededores gente amputada y en extremas condiciones de pobreza se muere, la gente tenía una sonrisa en la cara y se veía feliz. Fue una experiencia entristecedora, pero confirmó una vez más que este país vive de la fé en alguno de sus millones de dioses.

El siguiente destino juntos sería Agra, ahora los 3 en la aventura de sobrevivir otro día en la India… Esta ciudad es   una visita obligada entre los viajeros que sueñan con conocer el Taj Majal, el monumento al amor que fue declarado una de las 7 maravillas del mundo moderno. El mausoleo de arquitectura islámica fue construido por el emperador Mughal Shah Jahan para su esposa favorita (sí…tenía muchas!) que falleció dando a luz a su hijo. La leyenda cuenta que años más tarde su hijo lo derrocó y metió en prisión; así pasó el resto de sus días mirando por la ventana como se construía la tumba de su mujer hasta su propia muerte. Sus hijos lo sepultaron en el Taj Mahal al lado de su esposa, generando así la única ruptura de la perfecta simetría arquitectónica. Otra de las miles de leyendas, cuenta que después de terminar la obra, el emperador hizo cortarle las manos a los obreros para que jamás se viera otra obra igual.

El caluroso día bajo el sol de Agra terminó con nuestro regreso a Delhi, desde tomamos el tren nocturno a Amritsar, ciudad de la provincia de Punjab ubicada a tan solo 30km de Pakistán. Viajamos como reyes en primera clase (primera y única vez) y llegamos bien frescos por la mañana para recorrer la ciudad de los Sij (Sikh).

Nuestra intención original era dormir en el mismísimo templo dorado, donde proveen acomodación gratuita para locales y turistas. Fuimos a dejar los bolsos y ocupar una de las camas en la habitación compartida pero tras escuchar anécdotas de pulgas creímos que la mejor alternativa sería un hotel cercano así que nos fuimos a buscar alojamiento entre las caóticas calles de la ciudad.

Una vez resuelto el tema del hotel, fuimos a visitar el famoso Templo Dorado; epicentro cultural y espiritual de la religión Sij que es aún más visitado que el Taj Mahal . Su historia de está marcada por incontables luchas y conquistas que convirtieron a los fieles religiosos en guerreros salvajes de un solo Di´s. Se enfrentaron a los musulmanes y a los hinduistas, diferenciándose de ellos y creando su propia religión que paradójicamente los presenta tan buenos y amables como brutales y  crueles con sus contrincantes. Hoy en día miles de voluntarios trabajan en el templo para brindar a los visitantes comida, hospedaje y hasta lustrado de zapatos totalmente gratis o  a cambio de una donación. Este templo funciona las 24 horas del día, y sus instalaciones están completamente colmadas a toda hora de peregrinos que vienen a visitar de todas partes de india y el mundo. Es un oasis de silencio y calma en el medio de la caótica ciudad de Amritsar.

Para pertenecer, y ser un Sij puro, deben cumplir la ley de las “5K”: dejar crecer el pelo de su cuerpo (cabello, barba, etc) sin jamás cortarlos (Kesh); Tener una manera adecuada de peinarse utilizando un peine de madera que llevan siempre consigo (Kangha); usar calzones cortos que les de la movilidad de un guerrero (Kuchha); utilizar una pulsera de acero en su mano derecha que simboliza la honestidad y fortaleza (Kara); cargar siempre un sable o espada para defenderse a si mismo o a quien lo necesite (Kirpan). Además, no deben fumar, comer carne, tener sexo con una mujer musulmana ni tomar alcohol o estupefacientes.

Pero la ciudad de Amritsar no es solo el templo dorado, es también famosa por la masacre de Jallianwala Bagh; sucedida en 1919 durante la revolución India liderada por Mahatma Gandhi. Mientras el libertador del país promovía la lucha mediante la no violencia, un capitán inglés ordenó la matanza de miles de indios de diversos credos, hombres, mujeres y niños desarmados que pedían su independencia de la cruel corona británica. Este acto tuvo una gran implicancia en la decisión de los ingleses en devolver la autonomía al país. Hoy en día en este jardín pueden verse los remanentes de las balas que impactaron en la pared, un pequeño museo de fotografías y un monumento a las víctimas.

Para salir un poco de la ciudad, en búsqueda de un poco de verde, tomamos un taxi a un santuario de aves al que migran miles de especies de todo el mundo; pero no era temporada y no vimos más que un pantanal, de todos modos, caminamos por horas sin escuchar ruido de autos ni bocinazos. Era el respiro que necesitábamos.
Habiendo recorrido los principales destinos turísticos del país, nos despedimos de las grandes ciudades y nos tomamos un avión destino a la provincia Jammu-Kashmir, en donde sumamos un aventurero experimentado a nuestro clan…el tío Carlitos de Israel.

Mirá las fotos de la entrada AQUI

Provincia de rajasthan

Nos gusta escribir resumido, agrupar las ideas y experiencias en frases simples y expresivas, pero con India es imposible. Cada día se vive tan intensamente y es todo tan sorprendente que nos resulta muy difícil traducirlo en palabras. Los impactos y los contrastes suceden a cada paso, las castas, el caos, los dioses, la pobreza y el despilfarro religioso convierten este país en un mundo paralelo que solo se “entiende” cuando uno lo vive. No hay forma de explicarlo, pero haremos el mayor esfuerzo:

Desde el principio teníamos claro que un país de semejante extensión y diversidad no iba a ser posible recorrerlo en tan solo 2 meses, sumado a que llegamos en la época de monzones (lluvias) hacía que las limitaciones sean aun mayores. Luego de mucha investigación, decidimos enfocarnos en el Norte del país.

Después del primer shock cultural que nos había generado Varanasi, nos dirigimos a Orchha. Una perla escondida y uno de nuestros destinos favoritos en la India. Es un pequeño pueblo histórico a orillas del rio Betwa; donde sobre sus calles de adoquines se elevan imperiosamente inmensos templos y palacios con arquitectura mogola que sobresalen abruptamente del paisaje. Sin tanto bullicio y rodeados de naturaleza, logramos relajarnos y descansar de las incesantes bocinas y el estrés diario que nos generaba el tráfico.

Fue aquí en donde por primera vez (pero no ultima), nos pidieron autógrafos y fotos como si fuésemos artistas famosos o semi-dioses. Esta actitud repetida no sucede solo con niños, sino con adultos, mayores (hombres y mujeres) y familias enteras que toman turno para posar a tu lado. Actitud sorprendente e interesante.

El siguiente destino fue la famosa provincia de Rajasthan, la más grande y extravagante del país, ubicada al Noroeste limitando con Pakistan. Se dice que hay más historia aquí que en el resto de toda India, es una tierra de reyes (maharajás) donde sus palacios y majestuosas fortalezas son el recuerdo vivo de los históricos reinados de la región.

Comenzamos en Jaipur, la puerta de entrada y la capital de la provincia. Es una ciudad caótica y colorida, con una mezcla encantadora de lo viejo y lo nuevo, con un tráfico infernal que forma un enjambre de vehículos de todo tipo, animales y peatones impacientes. Rodeada de murallas, la famosa ¨ciudad rosada¨ tiene grandes arcos de entrada que alberga bazares con miles de tiendas y palacios monumentales que recorrimos a pie en un día intenso. Montados a un bus público, visitamos también la atracción principal: el ¨Palacio de Amber¨, una estructura monstruosa que se eleva en la montaña y está separado por un lago, es un lugar sacado de una película hollywoodense.

Seguimos camino a Udaipur. Establecida alrededor del lago Pichola que la posicionó como la ciudad más romántica de india. Nos hospedamos cerca del puente donde casi todos los edificios son hoteles, negocios, restaurante, agencia de viajes, o los cuatro agrupados en uno. A pesar de la suciedad, el trafico y el bullicio de sus bazares antiguo, todavía mantiene su magia.

Seguimos por Jodhpur o también llamada la ¨Ciudad azul¨, color con el que fueron pintadas las propiedades para repeler los mosquitos. Sus calles son un laberinto y sus atracciones si bien interesantes, se repetían una vez más: fuertes, templos y palacios al igual que en Udaipur. Pushkar, sin embargo, nos sorprendió y nos encantó por su vibra Hippie y relajada.

Jaisalmer, sin embargo merece un párrafo aparte. Es una ciudad que vive exclusivamente del turismo, esta ubicada cerca del desierto de Thar y es dominada por un inmenso y antiguo fuerte aún habitado. Contratamos un tour de dos dìas para cruzar el desierto hasta el borde con Pakistán atravesando dunas de arena a cuesta de camellos en caravana.

Cada uno de estos destinos está engalanado con colores vivos y una vibrante cultura, rodeados de maravillas arquitectónicas atemporales e incontables templos y dioses míticos con sus miles de fieles seguidores.

La gastronomía es nada menos que espectacular, pasamos más tiempo en los restaurantes que en las atracciones. Es que la diversidad de sabores, texturas y aromas, hacen de cada comida un momento de disfrute. La base de la dieta Hindù son los vegetales, sus currys y sus panes. Mezclas de verduras condimentadas, molidas o trituradas dan un sabor único a su inmensa cantidad de opciones. Aunque difícil de conseguir en algunas ciudades religiosas, el pollo al horno tandoor es inigualable y nos ayuda a aguantar la abstinencia de carne.

Cuanto màs conocemos a este país de 1.200 millones de habitantes, màs difícil nos es describirla. Como muchos viajeros aseguran, es un sentimiento de amor-odio y a nosotros nos sucede ambas a la vez. Aquí no paramos de sumergirnos en las más inimaginables y bizarras situaciones, de las que solo podemos salir si nos rendimos o simplemente no intentamos controlarlas. En este país de los extremos a veces disfrutamos y otras veces nos dan ganas de salir corriendo.

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Buenos dìas Varanasi

Cuenta la historia que hace 3500 años el dios Shiva (el destructor para la salvación) quemó a su esposa fallecida a orillas del Rio Ganges con el fin de separarla en los 5 elementos básicos en que está formado un humano (aire, agua, fuego, tierra, y eter). Desde entonces el mismo fuego que utilizó para encender el cuerpo se mantiene vivo en un templo sagrado y gente de todas partes de india y del mundo vienen a Varanasi a morir en las aguas divinas del Ganga. Según la creencia Hindú, Varanasi se encuentra en la punta media del tridente que sostiene Shiva, y aquellos que sean cremados y arrojados a este río van directo a la Nirvana, cortando el ciclo de la reencarnación.

Para dicho proceso los cuerpos son traídos en improvisadas camillas de bamboo tapados con mantas de colores y arreglos florales; son cargados por los familiares hombres que avanzan cantando mantras religiosos mientras se lo introduce en el río para purificarlo; luego se lo quema en público sobre una gran pila de madera especial que cuesta fortunas. Aquel encargado de encender la llama debe vestir completamente de blanco y afeitarse la cabeza por varios días. Luego de varias horas, las cenizas son esparcidas en el Ganges. Las mujeres no son bienvenidas al ritual, ya que son sensibles, y el mero hecho de llorar impediría el avance del alma al paraíso.

Existen 3 crematorios principales que trabajan 365 días del año las 24 horas del día, despidiendo un promedio total de 300 personas por día por crematorio. Un espectáculo que no es posible fotografiar por respeto a los familiares pero que es un acto único, no apto para impresionables.

Todos los días, de mañana y de noche, la casta más alta de Hindúes (los Brahma) montan un multitudinario evento de rezos para venerar al río más famoso del país. Un rio que además de acunar millones de almas, es utilizado para tomar baños, lavar ropa, refrescarse un día de calor y hasta beber su agua o cocinar con ella.

En laberintos de estrechas calles sin vereda, coexisten a toda hora humanos y animales que convierten este espacio en un lugar que nunca para…La gente se baña, come, y hasta hace sus necesidades en público; los puestos callejeros de verduras y frituras de dudosa higiene, y las vacas, las cabras, los burros, los chanchos, monos, ratas y perros forman parte del tránsito sin semáforo ni control. Los animales buscan hacerse de un poco de comida entre la basura esparcida o intentan meterse en casas y templos de donde usualmente son echados a palazos. Caballos, camellos o elefantes que llevan a turistas en su espalda, sumado a tractores, autos, motos, autorickshaws, bicirickshaw (tipo taxis-moto y taxi-bici), bicicletas y por como si fuera poco peatones que tratan de abrirse camino entre la multitud convierten el salir a la calle en toda una odisea. Un completo loquero.

Jamás en nuestros viajes visitamos un país similar. Este es un mundo en sí mismo donde se vive intensamente. A diario se ve gente mutilada o carcomidos por la sarna, mendigos en condiciones de pobreza extrema, “sadhus” (hombres santos que renuncian a todo para buscar la espiritualidad) pidiendo donaciones y gente descalza caminando entre excremento y la basura que se avecina por doquier.

Existen cientos o miles de pequeños recovecos llamados “templos”, donde la gente le reza y ofrenda flores a pequeñas estatuillas o incluso a piedras que sobresalen del piso. La religiosidad y adoración a los 330 millones de dioses (cifra real) abarcan casi todas las facetas de la vida de un hindú.

Todo aquí tiene un significado más allá de lo que nuestros ojos pueden ver o nuestra mente puede entender. Los canticos, los movimientos, los colores y los olores, la devoción incalculable de fieles y peregrinos, el barullo, las multitudes…La india.

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Inle Lake Myanmar

Situado en el sudeste asiático más occidental, Myanmar, la antigua Birmania, es uno de los países más diversos y hermosos de la región. Contrario a Filipinas, llegamos sin saber que esperar y nos recibió gratamente con sublimes paisajes salpicados de pagodas y cosechas de arroz, té, choclo, y maní; una apasionante historia y un pueblo hospitalario, honesto, desinteresado, y profundamente budista, que convirtieron a este destino en nuestro favorito en el mundo.

Arribamos en Yangon, la antigua capital del estado. Una ciudad caóticamente pintoresca, de diseño y arquitectura británica, colmada de pagodas y revejecidas edificaciones coloniales. Salimos a caminar por su centro histórico y la gente nos paraba en la calle para que les saquemos fotos, queriendo intercambiar alguna que otra palabra en su inglés básico y sin pedir nada a cambio más que una sonrisa.

Luego de unos días nos dirigimos al Lago Inle. Un lugar mágico y encantador, situado en las colinas del estado de Shan que flanquean el lago. Para llegar, nos aventuramos a 3 días de caminata, atravesando aldeas de montaña y durmiendo con los locales, sin luz eléctrica, con cocinas a leña, baños externos a las casas y calles de tierra repletas de niños jugando inocentemente. Sus habitantes son campesinos vestidos de manera tradicional que se dedican a trabajar la tierra descalzos con búfalos de agua y carretillas. Al llegar a destino, nos recibieron islas de plantaciones acuáticas, aldeas sobre pilotes y barcazas de madera pesqueras con remadores a pié. La joya del país para nosotros.

El próximo lugar que visitamos fue Bagan, uno de los principales sitios Budistas en Asia. En el siglo XI fue el centro del glorioso reino Bamar,  que creó más de 10.000 templos, pagodas y monasterios y hoy conserva 2.200 edificaciones de aquella época a lo largo del río y dispersos en poco más de 3 kms de radio. Recorrimos muchos de ellos en bicicleta bajo calores agobiantes y avistamos el atardecer desde lo alto de un famoso templo. Por las noches frecuentábamos un restaurante local en donde nos recibían con alegría a diario y ordenábamos unos deliciosos noodles de arroz o el famoso Lapei, un té con leche condensada.

Tras cuatro días rodeados de templos, viajamos a Hsipaw, ciudad fuera del circuito turistico, en busca de un poco de verde. Si bien pensábamos estar pocos días, terminamos quedándonos 8; su naturaleza, su gente simpática, la calidad de la comida y el ambiente despreocupado no nos dejaban ir. Caminamos 2 días por la montaña para visitar otra aldea autóctona. Esta vez lo hicimos solos, sin guía, y a pesar de la lluvia constante y el barro que dificultaba el paso, disfrutamos con gente local, charlamos con pueblerinos y nos adentramos en la cultura Shan.

El último destino fue Mandalay, capital de Myanmar que fue en el siglo XIX el último reino birmano y continua siendo el corazón espiritual de la nación. Llegar allí significó tomar un tortuoso y lento tren y una camioneta cargada con ananás que nos llevó en el techo por 70kms. Una ciudad grande pero con encanto, con interesantes templos budistas y con su hermosa gente de dientes rojos y cara amarilla*.

Viajar a Myanmar es viajar en el tiempo, es retroceder a los años 60. No sabemos cuántos otros países del mundo quedarán tan intactos como este, probablemente pocos o ninguno. Es un destino sin igual; con más pagodas que escuelas, es el sueño de cualquier viajero independiente que busca involucrarse con la gente y la cultura local para compartir sus creencias y tradiciones. Es un país que te llena de buena energía y no te quiere dejar ir. Nos dio mucha tristeza tener que marcharnos.

*Dientes rojos: Costumbre adoptada de India, hombres y mujeres de todas las edades mastican un tabaco llamado “paan” que se prepara a base de tabaco, limestone y nueces acidas envueltas en una hoja verde. Se mastica por un largo rato y se escupe la saliva roja al piso, pintando asì todas las calles con marcas de ese color. Los dientes quedan rojos por un tiempo, y gente que tiene el habito los tiene teñidos de modo permanente.

*Tanaka: Utilizan una madera llamada ¨Tanaka¨ mezclada con agua que al raspar se convierte en pasta; el resultado se lo colocan en la cara y brazos como protección solar. Los niños suelen llevar diseño de Mickey Mouse en la frente.

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Llegamos a Filipinas llenos de ansiedad por reencontrarnos con la cultura asiática que tanto nos había cautivado en nuestro primer viaje, teníamos también altas expectativas por fotos y comentarios de viajeros que conocimos a lo largo del camino o por blogs que frecuentamos.

Filipinas es un país formado por un archipiélago de más de 7000 islas, por lo que la planificación y elección de los destinos fue una tarea ardua y engorrosa al igual que fue moverse entre ellas, especialmente porque el concepto de organización y sincronización no es algo con lo que los filipinos estén familiarizados. Por eso cada vez que decidíamos ir al siguiente lugar sabíamos que nos esperaban muchos transbordos en distintos medios de transporte y largas horas de espera en terminales de buses, ferrys o aeropuertos.

La primera impresión de Filipinas fue similar al resto de los países del Sudeste Asiático en los que estuvimos: Un país subdesarrollado en crecimiento, rico en recursos naturales y una economía bananera basada en el agro y los servicios. La diferencia es que varias etnias y culturas conviven a lo largo de sus islas a causa de los distintos países por los que fue gobernado durante su historia: predomina la española, como consecuencia de tres siglos de colonización que dieron lugar a una cultura hispano-asiática patente en el arte, música, gastronomía, costumbres, y en especial su religión católica. Abundan antiguas iglesias y capillas, algunas de monjas. Sus fieles más devotos construyen pequeños monolitos frente a sus casas y mantienen estampitas de santos y frases bíblicas en la parte trasera de sus autos. También surgió una variante filipina del español y aunque hablan su lenguaje propio “tagalog”, a menudo cuentan en español o mezclan muchas palabras como “tenedor”, “cuchara”, “sombrero”, pasajero, etc en su vocabulario. De todas maneras, la comunicación no fue un problema ya que prácticamente todos los filipinos hablan un inglés decente e incluso los letreros en las calles, la radio, la tele y hasta los diarios están en dicho idioma.

Coexisten ciudades superpobladas con antiguos edificios históricos, escasa infraestructura y transito caótico de autos, motos, buses, vans, jeepneys, y triciclos, en contraste con pequeñas islas donde la gente vive humildemente en construcciones precarias de bambú frente a playas paradisíacas de palmeras, agua cristalina caliente de tonalidades turquesas y arena blanca que quema los ojos cuando la miras. Debajo del mar se esconde el tesoro filipino: corales, barcos de guerra hundidos y peces tropicales multicolores.

Insólitamente la comida local nos defraudo. Nos encontramos con poca variedad de sabores,  porciones pequeñas (medida asiática) y generalmente sobrevaloradas. Sopas o platos básicos de consistencia caldosa a base de arroz, pollo, cerdo o pescado que pre cocinan y dejan reposar en ollas a temperatura ambiente durante todo el día esperando por sus clientes. Sin duda, una invitación expresa a la intoxicación. Afortunadamente en muchos destinos conseguimos hospedarnos en habitaciones con una pequeña cocina a gas y elementos básicos que nos permitía cocinarnos a nuestro gusto. Para ello recorríamos los mercados locales plagados de frutas y verduras tropicales en busca de víveres.

6. Paseo en moto por Siquijor (40)

La gente, sin embargo valió el viaje. Al igual que el resto de los filipinos que conocimos viviendo fuera de su país, son personas sumamente simpáticas, divertidas, abiertas, que siempre están con una sonrisa en la cara. Viven una vida simple y familiar. Fanáticos del basquetbol y del vóleibol aunque el más alto no supera el metro 60. Al igual que en el resto de los países de Asia, absolutamente todo sucede en la calle, los chicos juegan, la gente cocina, arregla la moto, come, se corta el pelo, los ancianos se sienta en la entrada de sus casas a fumar, te saludan y se sorprenden tanto de nuestro aspecto o forma de actuar como nosotros lo hacemos al ver su estilo de vida o una estrella de mar.

A pesar de haber estado en temporada baja (de lluvia) había mucho turismo asiático (China, Japon, Taiwan y Corea). Y bueno, ya saben como es: una horda de personas que bajan de los buses vistiendo la misma remera o gorro para identificarse, se mueven en grupo siguiendo un altavoz, arrasan con todo, sacan incontables fotos, ocupan barcos enteros, largas mesas en los restaurantes. Por nuestra parte, pasamos la mayoría de nuestra estancia acompañados por una pareja de checos (Gaby y Rasty) y otra pareja de franceses, ambos maestros en Paris (Charlotte y Pier) con las cuales hacíamos las diferentes actividades, compartíamos charlas, cenas, cervezas, transportes y de vez en cuando el alojamiento.

Un destino exclusivamente de playa perfecto para relajarse y disfrutar de sus encantos. Sin embargo la industria del turismo tiene mucho por hacer. Hospedajes y comidas sobrevaloradas, atracciones turísticas atestadas de gente, medios de transporte deficientes o situaciones donde no existe cajero automático en el destino más famoso se volvieron diarias.

Nuestro recorrido fue:

Manila, Boracay Island, Lipa City, Bohol Island, Siquijor Island, Oslob, Moalboal, Puerto Princesa, El Nido y Rìo Subterraneo.

Almohadas de bolitas de tergopol, camas sin colchón tan duras como dormir en el piso, bebes vistiendo pantalones con un tajo en la colita para hacer sus necesidades en las calles, patas de gallina por unidad envasadas al vacio, y todo lo que no te imaginas, está esperando en China. Sin duda, uno de esos destinos pocos frecuentes que gracias a sus incontables años de historia o a su sistema de gobierno social/comunista aún no ha sido contaminado fuertemente por otras culturas. Lo cierto es que hace pocos años que se está abriendo al resto del mundo, por lo cual todavía no está preparado para recibir turismo extranjero, esto se ve reflejado, por ejemplo, en los menús de restaurantes, señales, o mapas, que mayormente solo están disponibles en idioma chino, como así el sistema de compra on-line de los pasajes de tren que solo son posibles reservar con tarjetas de créditos chinas, y sino solo queda la opción de comprarlos en la estación de tren y correr el riesgo de viajar parado o sentado en una silla dura por largas horas.  Otra gran barrera es el lenguaje, ya que nadie habla inglés, incluido el personal de hoteles 5 estrellas. 

La inmensa cantidad de gente que circula en todos los rincones es solo comparable con un recital de un grupo de rock internacional, por lo que la privacidad es un lujo que no abunda. Los hombres en general son bochincheros, gente de ambos sexos escupen con frecuencia como si estuviesen compitiendo por quien lanza el garzo más grande y ruidoso, fuman en todos lados, inclusive dentro de bares y restaurantes y hablan fuerte, al punto que las cabinas de tren cuentan con alto parlantes para hablar por encima del otro. Las mujeres, sin embargo, son muy coquetas y caminan de la mano entre ellas. El deporte nacional es comer, y no desperdician nada (patas de gallina, de cerdo, perro, gato, rata y hasta cordón umbilical y la placenta*).

Si aprendimos algo es que no se los puede clasificar a todos por igual, porque china es muy grande y cada provincia es un mundo en sí mismo. Son todos distintos, los ojos achinados no los hace iguales, como creíamos en un principio. Inclusive, los chinos que viven fuera del país, los que nosotros conocemos, tienen grandes diferencias con los que decidieron vivir en este hermoso lugar.

La contaminación es un problema grave que afecta duramente al país y a sus habitantes, que creen estar condenados a soportar la niebla espesa del smoke en el ambiente a cambio de no cerrar fábricas generadoras de trabajo.

La política de 1 hijo por familia sigue vigente, y se aplica con rigurosidad, pero tienen la opción de pagar al gobierno una considerable suma de dinero para tener un 2do hijo. Si el primero fue mujer, el gobierno les da una segunda chance «gratis» para tratar de conseguir el tan extra-valorado varón. Esto, en teoría, es porque las parejas al casarse se mudan con los suegros del hombre y luego la familia de la mujer queda sola, por eso prefieren hijos XY.

Una gran mentira que estamos en condiciones de desmitificar es la de “China = Barato” porque se cree que todos los productos son ¨Made in China¨. No solo eso que no es así, sino que incluso fue el país más caro que hasta ese entonces visitamos, debiéndonos privar, en algunos casos, de actividades turísticas que desorbitaban en el costo. Excepto por la comida que es EXQUISITA! y por tan solo USD2 te sirven un abundante plato de Dumplings de cerdo (algo así como ravioles hervidos y fritos), Wantongs (dumplings pero deep fried), Chow fan, Chow Mien o Bouts de verdura o cerdo (tipo boios). Nos causó especial atención la manera de comer-compartiendo que utilizan: Se ordenan 1 porción de cada plato, como sea Dumplings, verduras, ajíes, berenjenas, papa, etc. que ponen en el medio de la mesa, y luego cada uno tiene su bowl de arroz. Hay palitos chinos “públicos” que se usan para servirse desde los platos centrales al plato personal, y luego, con los palitos chinos “personales” se come. Esta práctica diaria nos llevó a convertirnos en verdaderos maestros en el manejo de los cubiertos de bamboo, pudiendo agarrar un grano de arroz o una mosca volando en el aire.

El exponencial crecimiento económico de los últimos años ha provocado grandes batallas internas entre las clases sociales, por la frecuente ¨occidentalización¨ de sus tradiciones que ya no son aceptadas socialmente por los ¨nuevos ricos¨ que tienen a los países del Oeste como ideales.

Sin embargo el trabajo duro de su gente logro que China alcance niveles de desarrollo muy altos en muchos aspectos. Con sus más de 1,3 billones de personas poblando el país, nos vimos sorprendidos con su organización, seguridad, limpieza ,desarrollo, y fue allí fue donde encontramos las personas más trabajadoras, amables, y agradables que nos dieron una hospitalidad de reyes, probamos los más deliciosos manjares de nuestro viaje, y vimos, hasta ahora, los paisajes más deslumbrantes.

Lo que queremos destacar de nuestro paso por China fue el pre concepto que teníamos de los chinos de solo observar aquellos que viven en Argentina y son dueños de supermercados, los lavaderos o trabajan en el barrio chino, y como, al cabo de 3 semanas, logro cambiar radicalmente nuestra imagen sobre ellos.

  • *Las madres, en algunos lugares de China, comen el cordón umbilical o la placenta por contener muchos nutrientes. De hecho, suelen ser robados de los hospitales y vendidos a precios altísimos en el mercado negro.

Gran muralla China

Tomamos un tren moderno de alta velocidad que recorrió los más de 800 kms que nos separaban de Beijin en algo así como 4 hs. Alcanzando intervalos de velocidades de hasta 230 Kms/h aunque por dentro era muy confortable y no se escuchaba zumbar una mosca.

Tal y como lo esperábamos la medianamente joven capital del país nos sorprendió desde un principio con sus modernos edificios titánicos, y la compleja infraestructura de subtes, incorporados anteriormente a celebrar los juegos olímpicos, diseñado en 6 anillos concéntricos alrededor de la gran ciudad que te permite trasladarte eficazmente de un lugar a otro a precios irrisorios.

A través de Couchsurfing, nos alojamos en un precioso departamento de una pareja tradicional China con la cual compartimos la misma pasión de viajar. Nos dieron una calurosa bienvenida de té y galletas. Pasamos la mitad del domingo comiendo, tomando, compartiendo experiencias y planificando los próximos pasos.

Que ver en la ciudad de Beijin

La ciudad está minada de atracciones que se encuentran muy dispersas entre ellas y todas valen la pena visitarlas, asi que preparamos las botas de trekking y nos pusimos manos a la obra.

Durante 4 largos días consumimos todas las energías visitando las mayores atracciones una a una sin desperdiciar el más mínimo tiempo, aunque parecía que nunca era suficiente y sería necesario volver 1 o 2 veces para terminar de recorrer los recovecos o profundizar.

La más significativa fue la ¨Forbbiden City¨ o la vieja ciudad Imperial, definitivamente un must do en China, aunque el alboroto de miles de personas, sumado a las vallas o vidrios de protección que impedían la normal circulación, provocaba frecuentes embotellamientos que no te dejaban siquiera sacar fotos tranquilamente. Nos fuimos un poco frustrados.

Muralla China: A unos días de nuestra partida, Jindong, uno de nuestros CS, se pidió el día libre de trabajo para llevarnos en su auto, y acompañarnos a un lugar único de la muralla, ausente de turistas, donde se podía observar un antiguo tramo que aún no había sido reconstruido y se encontraba original.

Escalar la muralla china por más de 6 horas fue de las mejores experiencias de nuestras vidas. Se dice que la muralla tiene la vida del espíritu de las personas que murieron en su construcción. Se nos pone la piel de gallina solo de recordar lo pequeños que nos sentimos ante aquella majestuosa obra de zigzagueantes paredes infinitas que se perdían en la montaña. Nos hacía pensar inquietantes acerca de la posibilidad de su construcción a partir de la imaginación sin límites de un hombre. Indudablemente una de las maravillas de este mundo.

Sin más dejamos este hermoso país que nunca olvidaremos.