Fuimos a Phnom Phen, la capital de Cambodia, con el único propósito de tramitar nuestra visa para pasar a Vietnam.  Una ciudad grande, que lució organizada, pero alborotada de día y tranquila de noche, no tiene mucho que ofrecer más que la visita al palacio real, un par de mercados, o una caminata por la rambla a lo largo del imponente Mekong.

Aprovechamos el tiempo muerto para montarnos en una moto e ir a uno de los centros de genocidio más famosos, donde fueron torturados y exterminados más de 40.000 camboyanos en manos de sus compatriotas ¨los jemeres rojos¨, militares que estuvieron al poder del gobierno y obligaron a la población de la ciudad a trasladarse a los campos para trabajar hasta morir, o ser asesinados por el simple hecho de lucir intelectual  o hablar más de 1 idioma. En solo 5 años, 2.000.000 de camboyanos murieron bajo un reinado de terror. Casi 1/4 de la población de ese entonces.

Un recorrido con un audio guía nos llevó por las fosas comunes donde tiraban los cadáveres, mientras huesos, dientes y rasgos de ropa se asomaban en el camino, ya que salen a la superficie luego de las fuertes lluvias. Un monumento se alza en el centro con 7 pisos de alto, repleto de los cráneos encontrados en el lugar, clasificados por edad y sexo, para no olvidar lo sucedido en aquellas épocas de terror y no vuelva a suceder.

De noche nos reencontramos con ¨Guille¨, un amigo Colombiano que nos estaba esperando con otros amigos para mostrarnos la ciudad, comer una BBQ típica en una especie de fondue donde vos te cocinas tu comida y salimos por unos tragos de noche.

Al día siguiente estábamos listos para  pasar a Vietnam.

Mas de 1100 fotos en 3 arduos días de pura caminata, nos ha dejado sin palabras, y adjetivos para describir semejante maravilla creada por el hombre solo comparable con las pirámides en Egitpo, La gran Muralla China o el Machu Pichu.

La antigua ciudad de Angkor, dedicado al dios hindú Vishnú, tiene 200 kms cuadrados de superficie y fue construido en las junglas de Camboya durante el siglo IX por el el rey Suryavarman II. La construcción duró 37 años. En los años de decadencia fue abandonada en la selva por 4 largos siglos hasta que fue descubierta por una expedición Francesa en 1863. Desde entonces las ruinas de la destacada ciudad del imperio Jemer, cerca de la Ciudad de Siem Riep, es uno de los tesoros arqueológicos monumentales más valiosos del mundo ya que consiste en el complejo religioso más grande jamás construido y el templo mejor conservado. Actualmente mantenido por monjes Budistas. Hace poco fue considerado uno de los nominados a las 7 nuevas maravillas del mundo moderno. 

Decenas de templos de dimensiones colosales emergen de la arboleda, edificados a base de inmensas piedras volcánicas o calizas apoyadas una encima de la otra con una precisión impecable, da la sensación de un rompecabezas en 3 dimensiones, sumado al tallado con un detalle inimaginable de prácticamente todas superficies de las piedras (columnas, tejas, techos) hace dudar sobre su construcción en esa época. Miles de relieves ilustran las escenas de la literatura hindú y de leyendas asociadas al dios Vishnu el Protector. Llamativas criaturas y numerosos espíritus guardianes adornan sus paredes: unicornios, leones-águilas, dragones, águilas con colas de pavo real o guerreros siguiendo a un líder montado en un elefante luchan contra adversarios tanto humanos como demoniacos.

La posibilidad de hacer una foto inigualable en cada rincón nos motivo a hacer un esfuerzo para levantarnos a las 4:00 de la mañana e ir a ver el amanecer. Simplemente algo indescriptible. Las fotos hablan por sí solas, que por cierto fue muy muy difícil seleccionar.

Angkor Wat se ha convertido en un símbolo de Camboya, hasta el punto de figurar en la bandera de su país. El 14 de diciembre de 1992 fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

Una de las cosas más hermosas que hemos visto en nuestra vida, que nos ha deslumbrado y sacado el aliento más de una vez. Valió cada centavo y cada minuto.

Pasar a Cambodia fue una mala experiencia. Fuimos cuasi-obligados a pagar un precio altísimo, a sabiendas que las empresas de transportes y los policías fronterizos están todos arreglados en una gran red mafiosa de corrupción donde se aprovechan descaradamente de los turistas cobrándoles costo extra en controles de salud innecesarios, estampados e impuestos a visas inexistentes. Esto es posible gracias a que el límite se encuentra incrustado en la jungla en el medio de la nada misma, a unos 100 kms del primer pueblo medianamente civilizado donde no hay transporte ni servicios. Pero bueh, dicen que el que menos sabe menos mala sangre se agarra y a veces es preferible resignar un par de billetes para conservar la salud mental. De todas maneras tratamos de que eso no afecte para formar una primera impresión.

Decidimos empezar a recorrer Cambodia por un pequeño pueblo al noroeste, fuera del circuito turístico natural, seducidos por sus atractivos naturales: Ban Lung. En el camino llano fuimos sorprendidos por la notoria deforestación que te permite ver a cientos de kilómetros sin un árbol que bloquee la visión. 

Pocos son los turistas que se animan a visitar este asentamiento a las orillas de un precioso lago que se extiende a lo largo de una ancha avenida con boulevard donde al final se encuentra un gran mercado local polvoriento al cual no nos animamos a entrar por el olor que emanaba  y la cantidad de insectos y bichos raros que vendían en la entrada.

Sin perder tiempo, alquilamos una moto, conseguimos un mapa y nos sumergimos entre el laberinto de calles internas de tierra para llegar a una de las tantas cataratas que rodean el pueblo, las cuales no resultaron ser asombrosas, pero sirvieron para darnos un chapuzon.

Al día siguiente rentamos una bicicleta y fuimos a pasar el día a un tranquilo lago cristalino de agua semi-caliente formado en el cráter de un volcán de hace 70.000 años que los locales cuidan celosamente, ya que no dejan a los especialistas estudiarlo.

El lugar lo hizo memorable la oportunidad de introducirnos a la cultura y sus delicias, la amabilidad de la gente local que se nos acercaban curiosos a conversar o nos saludaban al paso y nenes desnudos que corrían a nuestro lado para ¨chocar los 5¨.