Ucrania, Francia, España, Italia, Paises Bajos, Praga

Viajando por Praga

Viaje con el papá de Sabrina y un amigo de la familia (mayores de 60)

Por decisión unánime la última escala de nuestros viajes juntos por la Europa del Este iba a ser Praga, para lo cual, cruzamos las fronteras en un tren nocturno clásico poco mantenido. Luego de un desayuno express en la estación de tren, caminamos unas cuantas cuadras hasta un hotel céntrico donde dejamos las valijas y empezamos a planificar nuestras actividades en la denominada «ciudad más bella del mundo».

Tomamos el consejo de un folleto en el hotel que nos invitaba a recorrer los principales puntos turísticos de la ciudad caminando de manera gratuita con un guía catalán , que nos enseño el significado del complicado reloj astronómico, nos habló de historia, y nos llevó por los recovecos de esta ciudad considerada una de las más hermosas de Europa con mucho arte incluído Kafka y edificios  arquitectura cargada con detalles que nos salía por las orejas. Allí nos enteramos que Praga no había sido bombardeada en la 2da guerra mundial dado que allí se alojaba un cuartel nazi.

Luego de una larga siesta, mientras ¨los Ricardos¨ asistían a un concierto de música clásica en uno de los mejores teatros acústicos de Europa, nosotros aprovechamos para fotografiar la ciudad de noche y visitar el «museo del sexo» que nos dejó boquiabiertos con las barbaridades creativas e inimaginables que allí se exponían.

El día siguiente la parada obligada era el castillo más grande del mundo. Un inmenso predio que se alza en lo alto de una colina que incuba la extraordinaria capilla gótica de ¨San Vito¨. Agotamos el rollo de fotos y de regreso se nos presentó una disyuntiva que terminaría con la división del grupo en 3 partes: Cada uno aseguraba que el camino de vuelta al centro era por atajos diferentes. Sin querer dar el brazo a torcer, nos separamos y quedamos en un horario y un punto de encuentro. Luego de 1 hora de espera sin ver a nadie nos convencimos de que nunca llegarían. Avanzamos unas cuadras hasta encontrar el mural pintado dedicado a John Lennon, lleno de graffities y colores, en donde también dejamos sello de nuestro paso por allí.

Regresamos al hotel al encuentro de los desertores, allí estaban, asegurando que a la hora pactada estuvieron en el lugar convenido, describieron la música que escucharon, la gente que vieron y coincidían con las nuestras; concluimos entonces que habíamos estado sentados a 5 metros de distancia pero no pudimos vernos por el flujo de turistas que visitaban uno de los puntos más famosos de la ciudad.

Por la noche celebramos nuestra ultima cena juntos con la especialidad un pato asado, ensalada y cerveza.

El día de la partida ningúno de nosotros tenía transporte contratado, por lo que luego de casi 2 horas de navegar por internet conseguimos un taxi con destino a Munich para los Ricardos y un bus nocturno para nosotros con destino a Amsterdam, Holanda.

Auschwitz Polonia

Llegamos a Cracovia por la mañana y fuimos directo al hotel para dejar las valijas y empezar a disfrutar de esta gótica y antigua ciudad.

De recorrida por el centro nos dejamos seducir por un guía turístico de habla hispana, que sumado a la felicidad de Ricardo (60) de al fin entender una palabra y nuestra confusión de no saber por dónde empezar, decidimos subirnos a su carro que nos llevaría a los lugares más importantes de la ciudad. En cuanto nos acomodamos nos dimos cuenta de que nos habían embaucado. Alejandro el chofer y guía hizo su trabajo en 1 segundo: le puso «play» al casette que haría de guía por la siguiente hora y media. Las preguntas que le hacíamos a nuestro conductor daban cuenta de su desconocimiento y su español básico, haciendo que las pocas respuestas que podía darnos sean en inglés, haciendo frustrar a Ricardo. De todos modos logramos ver un panorama general de Cracovia, conociendo el gueto judío de la WWII, el barrio judío, el palacio de babar, castillos, muros, puentes y trenes de la era Nazi y la fábrica de Schindler.

Un nuevo día lo dedicamos entero al denominado “paseo del horror”. El campo de concentración y la fábrica de la muerte más grande de Polonia en donde murieron más de 1.000.000 de judíos, gitanos y presos políticos polacos y de todas partes de Europa. Con una guía de perfecto español, recorrimos y sufrimos Auschwitz I y Auschwitz Birkenau, haciéndonos una idea del real sufrimiento y tortura por el que pasaban los prisioneros. Entramos a las cámaras de gas, los lugares donde dormían, los pozos en donde los asesinaban en masa, vimos los cabellos y prótesis de los que los despojaban, sus maletas que les robaban y atravesamos “la puerta de la muerte” para finalizar un recorrido que nos dejó totalmente anonadados con las barbaridades del Hitler y su ejército.

Para finalizar y conocer también la parte linda de esta ciudad tan castigada por la guerra, dimos un paseo por el castillo de Wawel, construido por Casimiro III el Grande, quien reinó entre 1333 y 1370, y consta de varias estructuras situadas alrededor de un patio central . Durante siglos fue la residencia de los reyes de Polonia y símbolo del estado polaco. En la actualidad es uno de los mejores museos de arte del país. Caminamos sus jardines y admiramos sus fachadas diversas, romanticas y góticas que alguna vez fueron hogar de los reyes del pueblo.

Castillo de Wawel

Por la noche y con nostalgia nos despedimos de Carlitos prometiéndonos visitarnos pronto en tierras latinas y volvimos a montarnos a un tren-cama nocturno, menos moderno que el anterior, pero que cumplió su función y nos permitió llegar descansados a la próxima maravilla de la Europa del Este…Praga.

Buscando raíces Ivano-Frankivsk

Viajamos a este destino con el Tío israelí y el Papá argentino de Sabrina, buscando las raíces de la familia. Con un trajeteo de valijas y redistribuyendo los más de 40kg de la valija de Fran y Sabri que regresaría más tarde a Buenos Aires, tomamos el avión con destino a Lviv, Ucrania.

Al aterrizar un taxi nos esperaba con el famoso cartel de bienvenida pero el extravío de una de las valijas nos demoró aún más el ya retrasado vuelo. Llegamos al hotel a la media noche y estábamos hambrientos. Mientras el resto decidió cenar los snaks del mini-bar, nosotros nos aventuramos al centro en búsqueda de algún lugar que aceptara tarjeta de crédito o Euros. Finalmente el único restaurante que nos abrió las puertas a esas horas fue un hotel 5 estrellas ubicado frente al teatro de ópera donde nos deleitamos con un plato gourmet de ¨ñoquis bebes¨ a precio razonable. Por pura casualidad durante la cena nos sorprendió un tenor famoso de ópera, quien después de su presentación frente a todos, se sentó a nuestro lado para entonarnos una canción a capela.

A la mañana siguiente vino a buscarnos Alex, un investigador profesional quien sería nuestro guía turístico por los siguientes días. Un señor de carácter un tanto prepotente, pero que era ciertamente un libro abierto y había realizado, a pedido nuestro, una investigación profunda sobre los orígenes de la familia Klareich (apellido materno de mi papá) en la zona. Con la intención de estar cercanos a los lugares que deberíamos visitar, nos mudamos a la ciudad de Ivano-Frankivsk en donde pasaríamos los siguientes 2 días.

El tío Carlitos se movió rápido y consiguió una entrevista con el rabino oriundo. Contaba con mucha información de primera mano, y registros sobre la historia de los judíos en el área pero prácticamente se habían «extinguido» casi al 100% luego de la invasión nazi. Lo cierto es que no logramos conseguir datos útiles sobre nuestros antepasados.

En la camioneta rentada, y manejada por un chofer, iniciamos un paseo por el interior de Ivano-Frankivsk hasta llegar a la pequeña villa de ¨ Lackie Szlacheckie¨. Fuimos a la municipalidad donde el intendente muy emocionado nos recibió con los brazos abiertos y movió cielo y tierra para encontrar algún tipo de contacto con nuestro pasado.

Visitamos prácticamente a todos los habitantes de la villa, incluso la persona más longeva del pueblo se acerco voluntariamente para que la entrevistemos. Finalmente, encontramos una referencia al apellido en un libro de un historiador del pueblo que nos llevó hasta los remanentes de las tierra en donde alguna vez yacía el hogar de los Klareich , (El bisabuelo de Sabrina). Visitamos también la única sinagoga que quedaba en pie, y lo que alguna vez había sido la calle donde se alojó el negocio familiar.

Seguimos camino a Ottnya en donde se cree que nació y se sabe que vivió Perla (abuela paterna de Sabrina). Allí nos reunimos con un historiador local que estaba al tanto de nuestra búsqueda. Nos llevó en un mini-tour improvisado por la ciudad donde caminamos los pasos históricos y barajamos teorías de donde ella pudo haber estudiado, pero dadas la destrucción de la documentación y la pérdida de registros, fue imposible localizar su antiguo hogar con exactitud.

Nuestro último paseo en Ucrania, lo dedicamos, junto al guía, a recorrer el gueto, cementerios, monumentos, mercados, arquitectura clásica y lugares famosos en los alrededores de Lviv. El diamante genuino de la Europa del este parece un museo a cielo abierto con sus más de 2000 piezas arquitectónicas históricas y monumentos culturales que se encuentran bajo la actual supervisión de la UNESCO.

Esperamos casi hasta la medianoche para tomarnos un moderno tren nocturno con confortables camas en cubículos triples, que nos llevaría a nuestro próximo destino: Cracovia en Polonia.