Pasar de Tailandia a Malasia fue como pasar del dia a la noche. El contraste fue rotundo, autopistas impecables, limpieza, mantención, autos último modelo, urbanización. Pasar por la frontera fue muy fácil. Solo un trámite de 5 minutos, un sello y un rápido chequeo de valijas. El primer destino fue Penang. Una mega ciudad, ubicada en una isla al noroeste de malasia, que fue colonia inglesa no hace más de 60 años. Pasamos un extenso puente que la conecta con el mainland para alojarnos en un gest house en el casco histórico donde se encuentran más de 1700 edificios tradicionales en un radio de 10 manzanas.

La ciudad es famosa por su comida debido a la fusión de culturas Indú, Malaya (Musulman) y China que se encuentra en ella. Los laureles son se los llevan los puestos callejeros de comida que podes encontrar en casi cualquier esquina. Generalmente son solo bicicletas con un stand enganchado a uno de los lados. Se instalan en las horas pico, encienden sus botellas de gas y comienzan a cocinar a velocidad inexplicable en woks y ollas de agua hirviendo

. Los menúes suelen ser variados, predominando los nudles, los currys y el arroz. Una cena aquí, con bebida, no suele superar los USD2,50.

El primer día llegamos de noche, y no hicimos mucho más que salir a comer guiados por un brochure que nos repartieron en el hostel explicandote los platos tradicionales, su significado, los ingredientes y donde es posible encontrarlos.

El segundo día lo pasamos en el hospital al otro lado de la ciudad ya que misteriosamente no tenían la vacuna para la rabia y tuvieron que salir a buscarla. Por suerte nos atendieron muy bien. De  noche cenamos en el Red Garden, un patio de comidas con muchísimas opciones. Un escenario en el centro adornado con luces, pelotas colgando del techo, colores, música en vivo y shows completaban la atmósfera

El tercer día nos encontramos con unas amigas Malayas que conocimos en Nueva Zelanda: Lay y May. De city tour nos llevaron a comer los 2 postres tradicionales: el Cendol y el y el Ice Kaka. El primero es un bowl de hielo triturado con leche y azúcar negro al que le agregan fideos verdes y porotos rojos. El segundo también hielo picado pero con jarabes de rosas , fideos, porotos y unas gelatinas. Fue raro, pero rico en fin.

De descendencia china, estas amigas nos llevaron en su auto a la cima de una colina cercana que alberga más de 7 templos budistas convirtiéndolo en el más grande de todo el sudeste asiático. Realmente imperdible. . Las invadimos con preguntas y nos explicaron acerca de sus creencias, costumbres y ritos

. Nos enseñaron a rezar y a preguntar a su dios por el futuro. Muy divertido e interesante

El último día por la mañana terminamos de recorrer la ciudad pasando por una mezquita musulmana, el museo, el fuerte, la pintoresca villa flotante al lado del puerto, y un tour a través de la mansión de la persona conocida como ¨El Rockefeller de Asia¨ Chang Tze Meng

Por la noche de vuelta en los puestos de comida, mientras buscábamos una mesa libre en la vereda, conocimos una pareja que amablemente nos ofreció sentarnos con ellos: Maraki, Greca y Oscar, Holandés viven en Amsterdang. Se encuentran viajando hace mas de 6 meses. Visitaron Latinoamérica y ya gran parte del SEA, se enamoraron de Buenos Aires y hasta pensaron por un momento irse a vivir a tierras porteñas. Entre charlas y anécdotas descubrimos que el próximo destino sería el mismo, y al día siguiente partimos rumbo a la costa Este de Malasia.