Comprar un ticket de tren en China es el primer gran desafío. La única forma de hacerlo online es con una tarjeta de crédito nacional (que obviamente no teníamos)… así que la forma de hacerlo es ir a la estación de tren con anterioridad y hacerlo por ventanilla (Segundo gran desafío).

En China no hablan inglés! Y lo que habíamos aprendido del mandarín hasta entonces no tenía la pronunciación adecuada como para ser entendidos. Así que sacar un boleto de viaje era misión casi imposible. Por suerte, teníamos una Loenly Planet y libros de frases básicas en mandarín y cantonés , escrito en letras latinas, chino y con su pronunciación que nos salvaron en varias oportunidades. (No teníamos smatphone e internet igualmente era muy escaso)

Zhangjianjie city, paraíso de quarzo
Zhangjianjie city, paraíso de quarzo

El único ticket de tren nocturno que logramos conseguir con anticipación fue un ¨hard seat¨ en un asiento que no se reclina enmarcado en un espacio para 6 personas enfrentadas y una mesa. Los pasajeros de esta categoría suelen ser gente humilde, mayormente campesinos, que se acomodan con sus bolsos hechos de bolsas de arpillera entre los vagones o el piso del tren. Ausentes de todos los modales, y reglas de convivencia hablan en un tono más fuerte que los porteños, escuchan música desde el celular sin auriculares, y tiran la basura por doquier. Entre el recambio de pasajeros, la luz que nunca se apagaba y nuestros inusuales acompañantes, no pudimos pegar un ojo en toda la noche.

Finalmente, un transbordo de trenes en un trayecto total de 24 hs nos llevo hasta Zhangjiajie, donde visitaríamos el primer parque nacional Chino que fue declarado monumento nacional de la UNESCO y recientemente ganó reputación gracias a que sus paisajes han sido referencia para la escenografía de la película AVATAR.

Nos hospedamos en una pequeña aldea cercana a unas de las tantas entradas del gigantesco parque. Compramos el ticket de entrada válido para 3 días, y ese mismo día lo dedicamos a explorar la base del parque posicionando nuestra cabeza constantemente hacia arriba viendo las gigantescos pilares de piedra nacer verticalmente hasta desaparecer en el infinito. Por la tarde tomamos un moderno ascensor en el medio de la montaña, que nos llevó hasta lo más alto de los picos, a casi 1000 metros de altura, haciéndonos cambiar nuestra posición y empezar a mirar hacia abajo. Nos hemos quedado varias veces sin aliento, tratando de entender la magnitud, rareza y divinidad que penetraba nuestras retinas. Tan fascinados estábamos que la hora se nos pasó volando. Cuando por fin miramos el reloj, nos dimos cuenta que debíamos regresar antes de que oscurezca, para lo cual faltaba aproximadamente 1 hora. Fuimos a paso ligero hasta la primer parada de buses que nos lleve hasta la salida del parque. Totalmente desinformados sin un mapa actualizado y a escala, con carteles escritos en chino y sin folletería informativa provista por el parque, nos dijeron, entre señas y de mala manera, que no había más buses en esa dirección y que debíamos caminar 2 horas hasta la base de la montaña y luego otras 2 horas hasta la salida. Por lo que llegaríamos a las 22hs, a pie por el medio de la montaña y sin luz artificial. Totalmente desesperados, empezamos a pedir ayuda a toda persona que se cruzaba. Entre pito y flauta, frustrados y enojados subirnos de prepo a un bus turístico lleno de chinos que nos llevó de vuelta a la civilización y conseguimos un taxi de regreso al hotel.

Nuestra segunda visita al parque la dedicamos a subir por escalera a otra vista panorámica, repleto de columnas de cuarzo puntiagudas. Paseamos por varias horas pero esta vez emprendimos a pie la vuelta con bastante antelación al atardecer.

Agotados de tanta caminata, el tercer día decidimos relajarnos y tomárnoslo con calma. Esta vez regresamos al parque por otra entrada lejana para visitar una cascada y un lago natural con una represa. Cansados y con los ojos maravillados, volvimos a al hotel para empacar los bolsos y disfrutar de la oferta gastronómica de los puestos callejeros. Nuestra preferida era «la vieja de las papas», que por solo 5 yuens nos llenaba un pote de papas fritas condimentadas.

Gastamos los zapatos recorriendo este lugar que resulto ser un milagro de la naturaleza y un gran tesoro biológico, con más de 3000 picos, serenos valles y elegantes arroyos. Disfrutamos inmensamente de las últimas horas de la tarde, cuando el calor del sol cesaba y los bosques de piedras se perdían en el horizonte ofreciendo vistas de increíbles tonalidades similares a una pintura de acuarela

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