Salimos temprano en un bus que nos llevo a través de la frontera con Cambodia, donde descubrimos que nuestra visa de Vietnam había sido procesada para 15 días en vez de 1 mes, que era por el tiempo que la habíamos pedido y pagado. Sin embargo, cruzamos sin problemas.

El primer contacto con Vietnam iba a ser el gigante de Saigón – Ho Chi Ming City.  Una metrópoli. Si bien nosotros tratamos de evitar las ciudades grandes por lo agitadas que son, esta es considerada una parada obligada para hacer base, introducirte a la cultura, los precios y las comidas, como así también planear los próximos pasos.

Llegamos pasado el mediodía y fuimos recibidos por una horda de motocicletas. Tantas eran que nos impedía cruzar la calle ausente de semáforos.

Después de esperar un rato y observar, nos mimetizarnos con los locales que no se apresuran al cruzar sino que van despacio para que los conductores puedan anticiparse a las maniobras y te pasen a centímetros de distancia a toda velocidad. Una locura!!. Caminamos una cuadras, y nos hospedamos en el centro de la ciudad en un rincón donde van a parar todos los turistas, lleno de hoteles y restaurantes de todo tipo.

Alquilamos una moto y nos unimos al despelotado tránsito para recorrer la ciudad.  Visitamos el primer rasgo de religión católica en todo Asía, la basilica de Notre Dam que lucía imponente por fuera pero nada sorprendente por dentro. Lastimosamente no pudimos sacar fotos porque nos empezó a llover a chaparrones. 
Famosa por sus mercados, pasamos por uno de ellos, que quedaba relativamente cerca, pero lo encontramos completamente orientado al turista y con sobreprecios excesivos. Solamente aprovechamos para empezar a picar algunos gourmets locales.

Totalmente neutrales en nuestras opiniones e ingenuos por lo sucedido, nos sumergimos de lleno en el museo de remanentes de Guerra. Y….bueno es difícil de explicar la experiencia. Faltan las palabras. Las crudas imágenes e historias de la guerra hicieron que nos invadiera la tristeza, impotencia y pena por la crueldad y el odio infinito desatado. Nos fuimos con un sabor amargo en la boca y la peor impresión de una potencia como los Estados Unidos, quien una vez más en su historia ha saboteado, torturado y acribillado con saña a millones de inocentes por fines económicos. Al menos nos sirvió para entender la realidad del país y su pasado de crímenes de guerra que al día de hoy lo siguen atormentando.

Por la noche mesitas largas y sillas bajas ocupan todas las veredas de las calles. Allí conocimos una americanas que hacía ya un año que estaban viviendo en Vietnam, como profesoras de Ingles, comimos juntos y después nos llevaron a un famoso bar local donde jugamos quiz (juego de preguntas y respuestas) .  Resulto que fuimos el grupo con menos puntos,  y hasta, en ocasiones, nos sentimos analfabetos en comparación al resto que parecía bien entrenado ante preguntas disparatadas. Al menos estas nuevas amigas nos dieron unas perfectas recomendaciones acerca de cuáles debían ser nuestros próximos pasos en el país. Gracias a eso y a un poco de investigación, compramos un open-bus ticket, un sistema por el cual compras por adelantado, a un precio muy conveniente, los boletos para todas los destinos que quieras visitar en el lapso de 1 mes.

Al siguiente día, y ansiosos por volver a ver el mar, partiríamos para Muine…