Lamparas artesanales

Hoi An es un pequeño pueblo de estilo colonial que tuvo su esplendor hace cientos de años atrás y luego fue abandonado por las reiteradas crecientes del río que impidieron que se siga desarrollando. Hoy en día ha recobrado vida para el turismo, mantienendo intacta su arquitectura y vivas todas sus tradiciones.

Ya habíamos escuchado excelentes comentarios y referencias de este lugar pero ha superado en todo sentido nuestras expectativas. Un lugar de ensueño que entró en nuestro ranking personal como el pueblo más lindo en el que estuvimos; por su belleza y los recuerdos que nos llevamos.

Apenas bajamos del sleeping bus con el que arribamos, tuvimos la agradable sorpresa de encontrar a Tom y Siam. Una pareja de ingleses que habíamos conocido en Laos 1 mes atrás y seguíamos en contacto por facebook. Al otro día se nos sumó una pareja sueca: Carmen y Manuel. En total éramos 6.

Lamparas artesanales

 

Desde el primer día fuimos hechizados por Hoi An, que te atrapa, te invita a quedarte y a pasear una y otra vez por las mismas calles de adoquines en donde todo parece encajar perfecto y tener su lugar. Las casas y las tiendas están perfectamente conservadas y la música tradicional suena en cada esquina. De noche, el pueblo toma color combinando las luces de las lámparas artesanales que cuelgan de los bares y restaurantes, el decorado del antiguo puente y las decenas de velas de colores que flotan en el río con los deseos de las personas, haciendo del momento un espectáculo único.

Por las mañanas nos dedicamos a visitar las atracciones locales que consistían en un pequeño museo, casas antiguas, puentes cubiertos, y otros lugares incluidos en el circuito sugerido alrededor de la ciudad vieja.

No siendo suficiente la belleza del pueblo, a solo unos 20 minutos en bicicleta, se encuentra una playa alucinante en la que pasamos la mayoría de los días tomando sol, nadando, jugando a la pelota y a las cartas hasta ver como se llena por completo por vietnamitas.

En Ga Ga, el sástre que elegimos

En Ga Ga, el sástre que elegimos

 

Cuando caía el atardecer nos sentábamos con una cerveza en la mano y un plato de cao-lao en mesitas bajas frente al mar alumbrados por faroles de aceite

Para cambiar la rutina nos hicimos una escapada en moto a las ¨marvel mountain¨. Una montaña peculiar que cuenta con un moderno ascensor hasta la cima donde es posible explorar sus templos con pagodas, y cuevas con budas de piedra. En la base, te esperan cientos de negocios ofreciendo increíbles esculturas talladas en granito, con un detalle y una calidad que dan ganas de comprarse todo.

El último día lo destinamos a Danang, otra hermosa playa kilométrica ubicada aproximadamente a 40kms de Hoi An. Se encuentra categorizada cuarta entre las playas más hermosas del mundo. Fuimos a pasar un día completo de relax en sus arenas blancas y mar caliente.

Varias características distinguen a este pueblo, además de su encantador ambiente: El exquisito plato local que preparan únicamente en esta parte de Vietnam: el «Cao-lao», que consiste en una noodles con maníes, lechuga, unas galletas y un caldo existente solo en Hoi An. Era tan rico que lo pedíamos de desayuno, almuerzo y cena! Para acompañar este delicatesen, una pinta de cerveza local tirada, por el módico precio de USD0.15. Otra particularidad son los más de 400 sastres capaces de copiar cualquier prenda que les propongas de una foto o un catalogo con una calidad de nivel internacional. Aprovechamos la movida para hacernos algunas prendas a precios de ganga.

La combinación fue perfecta: Hechizados + Amigos + Hermosas Playas + Cao-Lao + Cerveza a USD0,15.

Estuvimos allí una semana completa, hasta que nos dimos cuenta que hay un cronograma que acatar y fechas que cumplir asi que, con nostalgia, decidimos seguir camino.