La Venecia de China Yangshuo town

Luego de casi 12hs de viaje, durmiendo en la cama inferior de la hilera de 3 cuchetas que conforman cada cubículo del tren nocturno, y habiéndonos despertado para traspasar largas filas y esperas en la frontera, llegamos a China.

La primera impresión fue el tamaño XXL de los edificios, las autopistas, las luces….En el tren conocimos 2 señoras de lo más simpáticas, quienes nos hicieron miles de preguntas sobre nuestro país y nosotros aprovechamos para tomar lo que sería nuestra primera lección de Chino Mandarín. Aprendimos a contar hasta 99, a preguntar «¿cuánto sale?» y algunas palabras básicas como «hola», “gracias” y “de nada”.

Aprendiendo Chino en el tren

Hicimos transbordo de tren y bus, para que después de un día entero de viaje, lleguemos a nuestro primer destino: Yangshuo.

Es el día de hoy que recordamos la sensación de fascinación  que nos acechó cuando la ciudad de noche se asomó por entre las montañas desde la ventanilla del micro. Quedamos anonadados con la belleza de la aldea de casas bajas construida entre pequeños picos montañosos al borde del río Li que provee una vista panorámica alucinante de 360 grados. Un verdadero paraíso. Concordamos telepáticamente que valió la pena cada hora de viaje.

Intercambio hospedaje – trabajo

Recurrimos a Couchsurfing para iniciarnos en China y estamos convencidos que fue la mejor decisión que tomamos. Nos contactamos con un colegio de inglés que recibe viajeros de todo el mundo a través de esta plataforma y muchas otras.

Nos recibieron en una habitación privada doble en “Zhuoyue english school” un colegio de inglés que a cambio de hospedaje, almuerzo y cena, piden que dediques 2 horas al día a charlar con los estudiantes para que practiquen su inglés.

El “english corner”, era un espacio diario extra escolar que aprovechamos para intercambiar experiencias, contarnos de la vida, leyendas, y costumbres. De repente nos vimos involucrados de lleno en la cultura China, entendimos las bases del comunismo, nos enteramos de políticas y leyes, e incluso nos dieron consejos para nuestro viaje en su país. A su vez, la coordinadora de los voluntarios, Vicky (nombre inglés), nos llevó a conocer la vida nocturna, nos ayudó con los próximos tickets de tren, y hasta regateó con los comerciantes para conseguirnos el precio de locales y no de extranjeros.

No hace falta ser maestros / teachers, ni tampoco bilingües. Solo hablar inglés fluido y tener una buena actitud y predisposición.

La primera noche que llegamos, Vicky nos invitó a salir y nos presento a sus amigos. Luego los perdimos y decidimos ir a tomar una cerveza por nuestra cuenta. Allí un grupo de chinos nos invitó espontáneamente a unirnos a su mesa y nos enseñaron el típico juego de dados que dispone cada mesa de cada restaurant para que la gente consuma más alcohol mientras juegan y apuestan. Charlamos a medias lenguas, entre señas, gestos, y la ayuda del google translate en el iPad de uno de ellos. Confirmamos así una vez más lo increíble y amigable que son los chinos!

Yangshuo no es un pueblo chino tradicional, y la oferta de atracciones, paseos y tours abundan, pero dado que están overpriced (muy caro), nos dedicamos mayormente a caminar, apreciando la vida local: gente jugando cartas o ajedrez chino en las plazas, bicicletas con parrilla vendiendo palitos con distintos tipos de carne y verdura asada, personas andando en transporte eléctricos.

Nos zambullirnos en el Rio Li para apaciguar el calor penetrante de los primeros días y encontramos locales bañándose. Caminamos por las calles abarrotadas de negocios y luces, visitamos lugares típicos y empezamos a enamorarnos de China. En los restaurantes y puestitos callejeros nos dedicamos a explorar el menú y arriesgarnos a pedir según las fotos expuestas y copiarnos de lo que pedían los de al lado.

Moon Hill y alrededores de Yangshuo en bicicleta

Alquilamos una bicicleta, con la que fuimos atracción por atracción: cuevas, pagodas, piletas, etc. Decidimos no entrar a ninguna, ya que nada bajaba de USD20 por algo que no valía (para nosotros) la pena. En ese momento, USD20 era el presupuesto diario para ambos.

Sin embargo escalamos la “Moon Hill”, una atracción privada, pero que no queríamos dejar de visitar. Subimos casi 500 escalones hasta un agujero en la roca, desde donde se aprecia una de las mejores vistas que hemos fotografiado en todo el viaje, lleno de picos montañosos de colores azulados y grises. Luego avanzamos en nuestro transporte ecológico y dimos un paseo de casi 14km alrededor del countryside (las afueras), conociendo las pequeñas villas olvidadas en el tiempo donde viven granjeros en casas precarias hechas de barro y piedra, rodeados por ganado y campos de cultivos.

Nos llenó los ojos! Tanto que al siguiente día alquilamos una moto eléctrica para visitar esta vez la parte Este de las afueras. Sin casco, ya que no se usa, y a una velocidad reducida, nos metimos en nuevas villas y caminos de tierra, los cuáles estaban húmedos por la lluvia de la noche anterior y nos provocaron no menos de 3 caídas a la canaleta. Fue gracioso pero no tanto, así que emprendimos la vuelta y recorrimos otros paisajes con asfalto.

Impression Sanjie Liu Show

Por la noche cometimos nuestro primer acto corruptivo desde que partimos de Argentina….se trata del sensacional show nocturno “Impression Sanjie Liu” en el cual participan más de 600  actores, malabaristas y artistas en el mayor escenario natural del mundo sobre el río Li. Es muy famoso tanto que en 2008 inauguraron los juegos olímpicos de Beijín.

La entrada más económica costaba 280 Yuens (año 2012), equivalente a casi USD45 cada uno (3 días enteros de viaje con hospedaje, comida y viáticos en nuestro presupuesto)

Por más ganas que hubiésemos tenido, el ticket superaba el presupuesto, por lo que buscamos la alternativa:

Unas gradas a un costado de la plataforma donde se lleva a cabo el show, viéndolo junto a muchísimos locales humildes, sentados en sillitas bajas de plástico y apreciándolo como se podía desde el “behind the scene”.

No pudimos apreciarlo como creemos que se apreciaría en una butaca “legal”, pero el antro que conseguimos costó solo 50Y = USD7,60. Otra vez confirmamos la teoría: Obtenes lo que pagas. Lo mejor de esta experiencia fue compartirlo con chinos locales y niños que se asombraban de nuestro rostro y no paraban de saludarnos.


Aunque extendimos nuestra estadía por otro día más, nunca alcanza para despedirse de un paraíso como este en una región tan remota del mundo. Había que partir y seguir recorriendo China, que nos esperaba con muchas sorpresas bajo la manga…..Tomamos el tren nocturno hacia la provincia de Hunan…