Perhentian está compuestas por 2 pequeñas islas: Kecil y Besar. Escogimos la primera que es la más pequeña y popular entre los jóvenes. Llegar hasta ahí fue fácil: Un bus, un speed boat y un pequeño bote taxi que nos recogió a unos 50 metros de la playa de Long Beach donde elegimos hospedarnos.

Llegamos muy temprano en la mañana y lo primero por lo que nos vimos asombrados es el sorprendente color del agua y su temperatura. Un azul marino claro a unos 25° que te permite ver fácilmente el fondo del mar. Comenzamos a caminar recorriendo casi toda la playa en busca de un lugar donde pasar la noche, pero un hostel de mal aspecto, algunos rústicos bungalows o mal llamados ¨chalets¨ completan la escasa oferta hotelera. Finalmente nos decidimos por un paquete, muy conveniente, en un resort que cuenta con un centro de buceo y un restaurante. Nos toco un bungalow privado, bien ubicado, de madera destartalada y ventanas descolocadas, con un reducido espacio oscuro que no proveía electricidad las 24 hs

Pasamos la mayoría del tiempo disfrutando del buen clima, las playas de arena blanca y el agua.  Franco se adentro en las profundidades del océano en 5 oportunidades para observar la amplia vida marina alrededor de la isla: Peces globo gigantes, Triggers, Barracudas, Snapers, Tiburones bamboo, Morenas, etc. La cereza del postre fue un barco mercante azucarero sudafricano hundido a propósito por sus tripulantes, en el año 2000, ya que los habían descubierto traficando sin pagar impuestos.

Sabrina, junto a Maraki y Oscar fueron a hacer snorkel, avistando tortugas gigantes, tiburones de corales y  cualquier cantidad de peces y corales.

De noche cenas en la playa, mesas bajas, shisha (narguila), shows de fuego y juego de cartas

Un destino precioso muy turístico pero aún poco desarrollado, con instalaciones precarias y falta de infraestructura en los servicios básicos, aunque nos termino atrapando por su belleza dentro y fuera del agua.