Había una buena razón para hacer 15 hs de viaje en un slow ferry y es que todo aquel que está haciendo el ¨Circuito del Panqueque de Banana¨ conoce y se enamora de las Gilis.

Estas 3 pequeñísimas islas separadas por unos cuantos metros de agua, que algunos valientes en un acto de locura se animan a cruzar nadando, no ofrecen muchas actividades o atracciones turísticas además del snorkell, o buceo, pero encierran un hechizo de distensión que lograron que extendamos nuestra estadía. Hoy en día, muchos occidentales que vinieron como turistas
encontraron su lugar en las islas y nunca se pudieron ir.

Las 3 islas cuentan con diversas opciones de alojamiento incluso para aquellos que buscan una rebanada de exclusividad en resorts aislados con todo tipo de lujos y comodidades soñadas. Los vehículos motorizados están prohibidos y fueron reemplazados por bicicletas o carretas tirados por caballos que circulan con frecuencia pidiendo el paso.

Pasamos la mayoría del tiempo en la más grande de las 3 (Trawangan o simplemente “T”), donde las alternativas de alojamiento, comida, y vida nocturna son más variadas

Durante el día nos dignamos a disfrutar de la playa, el sol y el agua. Alquilamos una bici para recorrer la isla y tomamos un tour ¨Glass botton boat¨ para hacer snorkell en diferentes puntos de las islas donde avistamos tortugas con quienes nadamos y tuvimos la posibilidad de tocarlas, tiburones de corales y toda clase de peces que se nos acercaban a comer de nuestras manos con solo una migaja de pan o fruta.

Al anochecer, pescados asados con carbón de coco, bares con música en vivo y hasta un cine hecho de bamboo que proyecta 2 o 3 películas por noche. Nos deleitamos con “Thor” en 3D con anteojitos y todo!!!

Debido a la ausencia policial en la isla, los locales te ofrecen todo tipo de drogas a cada paso que das. Tal es el comercio que se aprendieron los nombres de las drogas en casi todos los idiomas. Cada vez que pasábamos, y con la ayuda del pelo hippie largo de Franco, nos decían “ey, long hear, long life …Porro!!”.

Con la mayoría de su comunidad local musulmana, una simple, pero no pequeña mezquita, se alza en el medio del centro turístico y prende sus altavoces 5 veces al día con rezos y cánticos islámicos a todo volumen. La más temprana es a las 5 AM!! Una pesadilla.

Una hermosa experiencia, aunque no podemos catalogar como islas remotas, desiertas o virgenes, ya que están bien urbanizadas, con infraestructura creciente, especialmente la más grande donde el abanico es mas amplio.