Dejamos la isla de Kho Phangnan a las 7:00 de la mañana, para embarcarnos con rumbo a Phuket. Arrivamos a las 5 PM luego de 1 taxi, 1 ferry, 1 bus y 2 mini vans, que nos llevaron a lo que es la mayor isla, ubicada en el sudoeste de Tailandia, bañada por las aguas del mar de Andaman.

Nos hospedamos en un guesthouse prometedor, bien ubicado, en el centro del ¨Old Town¨ que habíamos reservamos de antemano por 3 noches

Esa misma noche tomamos un taxi y fuimos a un festival de música y comida local. Muy colorido y con una feria de juegos para chicos. Muy divertido.

Al dia siguiente rentamos una moto y la primera parada fue Patong Beach. Una playa colmada de gente, rodeada de cadenas multinacionales de hoteles y comida rápida, ostentosos resorts 5 estrellas, lujosos shoppings malls, miles de bares y cientos restaurantes ofreciendo frutos de mar

. Sin duda lo más desarrollado turísticamente que vimos hasta ahora.

El segundo día en un recorrido por la isla visitamos el ¨Big Buddha¨. Una estatua de 50 mts de altura en la cima de una colina, visible desde prácticamente cualquier sitio.

El templo de Wat Chalong. Un predio con coloridos santuarios budistas decorados con cientos de figuras, pinturas y detalles donde los creyentes se reúnen a rezar de una manera muy peculiar

En el extremo sur de la isla, el cabo de Promthep donde se obtiene una hermosa vista panorámica desde el faro y un lugar favorito por los locales para ver el atardecer.

Esa noche fuimos a la famosa calla de Bangla. Tres cuadras que se hacen peatonales y despiertan cuando se oculta el sol. Un verdadero espectáculo. Una sensación de volver a una pequeña ¨Las Vegas¨. Luces brillantes, música fuerte, bares, y shows abundan por doquier. Inofensiva para un paseo nocturno, pero hay que ir con actitud ¨open mind¨ para muchas de las cosas que ofrecen. Sin duda un ¨must do¨ de Phuket¨.

Después de una noche movida, reservamos una excursión a la famosa isla donde se filmo la película de James Bond: ¨El hombre con el arma de oro¨. En un recorrido por 4 islas, que forman parte de un protegido parque nacional marino, navegamos por aguas esmeraldas a través de islotes de piedra caliza en forma de hongo. Nos detuvimos a nadar, y en 2 oportunidades para embarcamos en pequeñas canoas entre cuevas subterráneas con la marea baja. Algo realmente sorprendente que nunca antes habíamos visto. 

Si bien Phuket era, en un principio, un destino del que no teníamos muchas expectativas, nos termino sorprendiendo y enamorando. En un sitio donde apreciamos mucho la influencia budista: nos hartamos de los vicios terrenales, descubrimos nuevos sabores y aprendimos a tener paciencia para lidiar con los vendedores.