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Viajando simple

No se trata de no poseer cosas sino que las cosas no te posean.

Elegimos vivir de manera simple y minimalista diciéndole NO a muchas cosas materiales que no son esenciales.

La vida nos enseñó en reiteradas oportunidades, que no hacen falta tanto para ser feliz.

Lo experimentamos muy fuerte en India, donde la pobreza nos bofeteo para hacernos ver cuánto realmente tenemos y nos pasa hoy, viajando en una van de 4*2mt, y nos pasa a diario al enfrentarnos al consumismo desmadrado que propone la sociedad en la que estamos inmersos.

(h2)Simpleza como estilo de vida:
Como dice Warren Buffet: «Antes de comprar algo pensa que pasaria si no lo tenes; si la respuesta es «nada» entonces no lo necesitas»
Nos cuesta muchas veces no dejarnos llevar por la tentación pero pensamos antes de comprar si realmente lo necesitamos. Tratamos de invertir en buen equipamiento de outdoor y en la casa rodante, pero no somos seguidores de modas ni locos por las cosas.

No es que no nos gusten los lujos, sino que viviendo de manera simple podemos mantener un estilo de vida viajero. Teniendo más tiempo que dinero se puede disfrutar mas de lo que amamos, pasar tiempo de calidad en familia.

Preferimos coleccionar momentos en vez de cosas.

Auschwitz I Polonia

Llegamos a Cracovia por la mañana y fuimos directo al hotel para dejar las valijas y empezar a disfrutar de esta gótica y antigua ciudad.

De recorrida por el centro nos dejamos seducir por un guía turístico de habla hispana, que sumado a la felicidad de Ricardo (60) de al fin entender una palabra y nuestra confusión de no saber por dónde empezar, decidimos subirnos a su carro que nos llevaría a los lugares más importantes de la ciudad. En cuanto nos acomodamos nos dimos cuenta de que nos habían embaucado. Alejandro el chofer y guía hizo su trabajo en 1 segundo: le puso «play» al casette que haría de guía por la siguiente hora y media. Las preguntas que le hacíamos a nuestro conductor daban cuenta de su desconocimiento y su español básico, haciendo que las pocas respuestas que podía darnos sean en inglés, haciendo frustrar a Ricardo. De todos modos logramos ver un panorama general de Cracovia, conociendo el gueto judío de la WWII, el barrio judío, el palacio de babar, castillos, muros, puentes y trenes de la era Nazi y la fábrica de Schindler.

Un nuevo día lo dedicamos entero al denominado “paseo del horror”. El campo de concentración y la fábrica de la muerte más grande de Polonia en donde murieron más de 1.000.000 de judíos, gitanos y presos políticos polacos y de todas partes de Europa. Con una guía de perfecto español, recorrimos y sufrimos Auschwitz I y Auschwitz Birkenau, haciéndonos una idea del real sufrimiento y tortura por el que pasaban los prisioneros. Entramos a las cámaras de gas, los lugares donde dormían, los pozos en donde los asesinaban en masa, vimos los cabellos y prótesis de los que los despojaban, sus maletas que les robaban y atravesamos “la puerta de la muerte” para finalizar un recorrido que nos dejó totalmente anonadados con las barbaridades del Hitler y su ejército.

Para finalizar y conocer también la parte linda de esta ciudad tan castigada por la guerra, dimos un paseo por el castillo de Wawel, construido por Casimiro III el Grande, quien reinó entre 1333 y 1370, y consta de varias estructuras situadas alrededor de un patio central . Durante siglos fue la residencia de los reyes de Polonia y símbolo del estado polaco. En la actualidad es uno de los mejores museos de arte del país. Caminamos sus jardines y admiramos sus fachadas diversas, romanticas y góticas que alguna vez fueron hogar de los reyes del pueblo.

Castillo de Wawel

Por la noche y con nostalgia nos despedimos de Carlitos prometiéndonos visitarnos pronto en tierras latinas y volvimos a montarnos a un tren-cama nocturno, menos moderno que el anterior, pero que cumplió su función y nos permitió llegar descansados a la próxima maravilla de la Europa del Este…Praga.