Luego de una pasada fugaz por Kuala Lumpur para que Sabrina tome la cuarta dosis de la inyección de la rabia nos dirigimos en solo 2 horas a Malaca. Una ciudad que fue nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el 2008. Con mucha historia a sus espaldas obtuvo su independencia hace solo 50 años, pero solía pertenecer al Sultanato y luego fue disputada por Portugueses, Holandeses, Ingleses y Japoneses en busca de esclavos o por su posición estratégica para comerciar vía marítima entre Japón y la India

Nos hospedamos rápidamente en un hostel a solo 2 cuadras del barrio chino y fue la primera vez desde que llegamos a Asia que realmente sufrimos del calor y de la humedad a tal punto que nos condicionaba salir de abajo del aire acondicionado hasta pasadas las 6 de la tarde. Alquilar una bicicleta fue la opción más conveniente para salir a recorrer la ciudad el primer día.

Tuvimos la suerte de llegar un día del fin de semana ya que por la noche nos encontramos con la sorpresa de una feria a lo largo de las calles del barrio chino, lleno de locales de comida, artesanías, y música. El plato local bolas de arroz y pollo frito.

Al otro día un pequeño city tour a pie por los puntos más destacados de la ciudad incluyó un fuerte Portugués, una réplica de un barco mercante, la iglesia en la cima de la colina, un templo chino y una antigua casa de arquitectura holandesa restaurada.

Aprovechamos la última noche en Malaca para despedirnos de nuestros amigos y preparamos una parrillada en la terraza del hostel, no la tradicional que conocemos, pero hicimos lo que pudimos con lo que había en el Supermercado. Incluimos pescado, salchichas de pollo, hongos, papas, cebollas, pata-muslo, y un pedazo de carne que parecía vacio pero resulto ser un fiasco. Conseguimos vino Mendocino Fincas Flishman, y un pack de 12 de cerveza Carlsberg.

Esta ciudad que supo ser la capital del mundo malayo unos cientos de años atrás, hoy se mantiene muy tradicional y tranquila. Nosotros sin muchos planes nos dedicamos a descansar y relajarnos antes de reencontramos con nuestros amigos en las islas Timoan.