Sin un plan estipulado para los siguientes días, decidimos acompañar a nuestra pareja amiga en su aventura, dirigiéndonos a una selva impenetrable de más de 130 millones de años, sobreviviente a erosiones, volcanes y heladas que la convierten en la selva más antigua del mundo: Taman Negara.

Nos tomo algo asi como 6 hs de camino y 3 traspasos de colectivo llegar ahí

La villa es muy básica, cuenta con un par hostels budget, una pequeña clínica, un local de internet, una depensa y algunos restaurantes flotando en el río donde comimos la cena la primera noche.

La mañana siguiente cruzamos el ancho río en un pequeño bote-taxi para adentramos en un trekking de 5 hs en la selva espesa a través de arboles históricos gigantes, aves, insectos, ruidos de animales, autopistas de hormigas, y sanguijuelas por doquier, estas últimas camufladas entre las hojas y el barro del suelo, luchaban insistentemente para alcanzar tus pies escabulléndose entre las medias y las zapatillas para succionarte la sangre.

El calor agobiante nos obligo a una parada para refrescarnos en el corrientoso río marrón donde casualmente avistamos monos en su habitad natural en busca de comida.

El atractivo principal fue el ¨canopy walkway¨ es un camino colgante de 400 mts de longitud a 45 mts de altura entre árboles milenarios construido originariamente para investigaciones arqueologicas, y luego abierto al público. Una maravilla.

Un destino exótico para amantes de la naturaleza dispuestos a dejar la tranquilidad de las islas.